Una extensa fila en el barrio porteño de Almagro convirtió una feria de empleo en una radiografía de la situación laboral argentina. Más de 5.000 personas se inscribieron para competir por 400 puestos ofrecidos por 20 empresas: casi 13 postulantes por cada vacante disponible.
La quinta edición de la Expo Empleo Barrial se realizó este jueves en la iglesia evangelista Saddleback, ubicada en Mario Bravo 559, y reunió a trabajadores de distintas edades y niveles de formación. Entre los aspirantes había jóvenes en busca de su primera experiencia laboral, profesionales desempleados desde hacía varios meses y personas mayores de 45 años que enfrentan mayores dificultades para reinsertarse.
La iniciativa fue organizada por la Subsecretaría de Trabajo y Empleo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. A diferencia de una convocatoria abierta, el mecanismo requería inscripción previa y una citación oficial para participar del proceso de selección.

Aunque el programa buscó establecer un vínculo directo entre las empresas y los trabajadores, la magnitud de la convocatoria dejó expuesta la distancia entre la cantidad de personas que necesitan empleo y los puestos efectivamente disponibles.
Las búsquedas estuvieron orientadas a los sectores de servicios, salud, comercio, logística, seguridad, gastronomía, administración y atención al cliente. Entre las firmas participantes se encontraban Randstad, Blue Star Group —propietaria de TodoModa e Isadora—, ALPI, Hipódromo de Palermo, Cebra, Grupo Gestión y Georgia.
De los 400 puestos ofrecidos, 200 estaban destinados a personas de todas las edades y otros 200 a mayores de 45 años, uno de los sectores que suele encontrar mayores obstáculos en los procesos de contratación.
Sin embargo, los testimonios recogidos durante la jornada mostraron que la dificultad para conseguir trabajo atraviesa distintos perfiles.
“Hace seis meses estoy sin trabajo. Está complicado, es una situación difícil. Esperamos tener suerte”, contó Emanuel, licenciado en Recursos Humanos y Administración.
Una licenciada en Marketing y Publicidad Digital explicó que la búsqueda laboral “se ha hecho cuesta arriba” por la cantidad de postulantes, mientras que otro joven sintetizó la urgencia que atravesaba a buena parte de la fila: “Estoy buscando de lo que sea, realmente lo que sea”.
Jimena, de 43 años, relató que había sido despedida un año atrás por una reducción de personal. “Es la primera vez que hago esto. Nunca lo pasé, pero hay que salir. Es angustiante por momentos”, expresó.
Los testimonios revelan un fenómeno que excede a quienes no tienen formación o experiencia: la falta de empleo también alcanza a profesionales y trabajadores con trayectoria que permanecen durante meses fuera del mercado laboral.
La imagen de Almagro coincide con los últimos indicadores oficiales. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa de desocupación alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre de 2026, equivalente a 1,72 millones de personas sin trabajo.
El porcentaje representó una disminución de apenas 0,1 puntos frente al mismo período de 2025, una variación estadísticamente marginal. Sin embargo, los números absolutos muestran un escenario diferente: hubo 81.074 desocupados más que en el trimestre anterior y 15.343 más que un año atrás.
La aparente estabilidad de la tasa se explica por el crecimiento de la población económicamente activa, que aumentó un 1,73%, por encima del incremento de la población total. En otras palabras, hay más personas que salieron a buscar trabajo, pero la generación de puestos no logró absorber toda esa demanda.
La fila de la feria laboral también permitió ponerle rostros a ese dato: personas que antes no buscaban empleo, trabajadores despedidos y jóvenes que intentan ingresar al mercado compiten por una oferta limitada.
El problema no se reduce a la desocupación. La calidad de los empleos disponibles también muestra un deterioro. La informalidad laboral llegó al 44,2% en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento de 2,2 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior.
En doce meses se perdieron 32.211 puestos registrados, mientras que el empleo informal aumentó en 403.758. Es decir, el mercado incorporó trabajadores, pero principalmente bajo modalidades sin aportes jubilatorios, obra social, estabilidad contractual ni otros derechos vinculados al empleo formal.
La subocupación siguió la misma tendencia. El 11,1% de la población económicamente activa trabajó menos horas de las que necesitaba, 1,1 puntos por encima del registro de un año atrás.
El cuadro muestra que conseguir una ocupación no necesariamente implica acceder a ingresos suficientes o a condiciones laborales estables. Muchos trabajadores permanecen dentro del mercado, pero sobreviven mediante empleos informales, jornadas reducidas o actividades ocasionales.
En la Ciudad de Buenos Aires, la desocupación se ubicó en el 7,9% durante el primer trimestre, con 136.500 personas sin empleo, frente a las 132.000 registradas un año antes.
El promedio porteño también esconde fuertes desigualdades territoriales. En la zona Sur, la tasa de desocupación alcanzó el 10,8%, mientras que en la zona Norte fue del 4,4%.
Al mismo tiempo, avanzó el trabajo por cuenta propia. Unas 350.500 personas desarrollaron actividades bajo esa modalidad, un 8,4% más que el año anterior. Los cuentapropistas ya representan el 22% del total de ocupados de la Ciudad.
Además, el 30,6% de los trabajadores porteños tuvo jornadas inferiores a las 35 horas semanales. Las denominadas “changas”, con menos de 16 horas de trabajo por semana, representaron el 9,7% de la ocupación, contra el 8,2% del primer trimestre de 2025.
A las dificultades para conseguir empleo se suma la reducción del entramado empresarial. Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda, elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, indicó que durante abril dejaron de operar 1.814 empresas, casi 60 por día.
El estudio calculó que desde el comienzo del Gobierno de Javier Milei cerraron 28.262 empresas y se perdieron 341.396 puestos registrados. Solo durante abril desaparecieron otros 1.555 empleos formales.
La cantidad de empresas cerradas fue incluso superior al número de puestos eliminados ese mes, una relación que, según los autores del informe, muestra el fuerte impacto de la crisis sobre pequeñas firmas con pocos trabajadores.
El ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, sostuvo que la Expo Empleo responde a una decisión del jefe de Gobierno, Jorge Macri, de impulsar políticas públicas que acerquen “oportunidades concretas” a los vecinos.
Por su parte, el subsecretario de Trabajo y Empleo, Horacio Bueno, afirmó que la iniciativa “facilita un vínculo directo y acelera el acceso al empleo”.
La intermediación puede reducir distancias entre empresas y postulantes, pero los números de la convocatoria también marcan sus límites. Con más de 5.000 aspirantes para 400 vacantes, incluso si todos los puestos fueran cubiertos, más del 90% de los inscriptos terminaría la jornada sin trabajo.
La fila de Almagro fue, en ese sentido, algo más que una escena excepcional. Expuso un mercado laboral donde crece la cantidad de personas que necesitan trabajar, disminuye el empleo registrado y una porción cada vez mayor de la población depende de la informalidad, el cuentapropismo o las changas para sostener sus ingresos.