El secretario general del gremio, Víctor Grosi, sostuvo que el deterioro del sector se refleja en el aumento del desempleo, la pérdida del poder adquisitivo y el freno de proyectos de infraestructura esenciales. "Estamos en una emergencia absoluta", afirmó al advertir sobre las consecuencias económicas y sociales de la paralización de las obras.
En ese marco, el sindicato desarrolla plenarios en 14 provincias y este miércoles llevará adelante un nuevo encuentro en la sede de ATE Lanús, donde se pondrá a consideración un programa de acción que luego será sometido a votación entre los afiliados de todo el país.
"Para nosotros la refundación de un método sindical donde los trabajadores tomen decisiones es fundamental", señaló Grosi al explicar la estrategia del gremio.
Entre las principales demandas, el SITRAIC exige una recomposición salarial del 100%, en un contexto de fuerte pérdida del poder adquisitivo.
Además, reclama la inmediata reactivación de la obra pública nacional, al considerar que su paralización no solo impacta en el empleo del sector, sino también en el mantenimiento y desarrollo de infraestructura estratégica.
Según el dirigente sindical, el freno de las inversiones afecta la construcción de escuelas, hospitales, rutas y otras obras indispensables para el funcionamiento del país. Si bien reconoció que algunos municipios mantienen proyectos en marcha, consideró que representan una porción mínima frente al volumen de obras que históricamente impulsaba el Estado nacional.
Grosi también advirtió que el deterioro de la infraestructura se suma al incremento del costo de vida y a acuerdos salariales que, según afirmó, quedan por debajo de la inflación.
Otro de los ejes planteados por el sindicato es el impacto de la reforma laboral sobre los convenios colectivos de trabajo.
El dirigente explicó que la eliminación del mecanismo de ultraactividad estableció un plazo de un año para renegociar los convenios vencidos, situación que alcanzó a cerca de 490 acuerdos, entre ellos el correspondiente a los trabajadores de la construcción.
En ese escenario, el SITRAIC notificó a la UOCRA su intención de participar en la negociación del nuevo convenio colectivo. Entre las propuestas que impulsa el gremio figuran la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin disminución salarial y la implementación de un salario básico garantizado equivalente a 30 horas de trabajo.
Grosi cuestionó además los resultados de las reformas impulsadas por el Gobierno nacional. Aseguró que las medidas de desregulación no generaron empleo registrado ni mejoraron las condiciones laborales del sector.
En esa línea, sostuvo que el actual modelo económico favorece la generación de mano de obra de bajo costo y denunció un proceso de transferencia de ingresos hacia sectores vinculados a la minería, el petróleo y el gas.
El dirigente también expresó preocupación por el impacto de las políticas oficiales sobre los sistemas educativo, universitario y de salud, al considerar que profundizan las dificultades que enfrentan los trabajadores.
Finalmente, advirtió que revertir el deterioro económico y social demandará años y requerirá, según señaló, una decisión política orientada a recuperar el empleo, la infraestructura y el poder adquisitivo de los trabajadores.