La Cámara de Senadores bonaerense convirtió en ley el proyecto conocido como Ley Joaquín, que establece medidas obligatorias de seguridad para la instalación, fijación y mantenimiento de estructuras deportivas y recreativas.
La iniciativa, impulsada en Diputados por Facundo Tignanelli, alcanza a arcos de fútbol, hockey, rugby y handball, aros de básquet, postes, juegos de plaza y cualquier otro elemento destinado a actividades deportivas, recreativas o lúdicas.
La obligación comprende tanto a los espacios públicos como a los privados: clubes, escuelas, campamentos, plazas, establecimientos deportivos y predios recreativos deberán garantizar que las estructuras se encuentren correctamente fijadas y sometidas a controles.
El proyecto nació a partir de la muerte de Joaquín Stefano Gatto, un niño de 12 años oriundo de Ramos Mejía que, en enero de 2026, participaba de un campamento en Junín de los Andes cuando un arco de fútbol sin anclaje cayó sobre su cuerpo.
El impacto le provocó graves heridas internas y Joaquín murió dos días después. Desde entonces, su familia comenzó una campaña para evitar que otras infancias quedaran expuestas a estructuras que, pese a su peso y peligrosidad, no tenían controles obligatorios.
La iniciativa fue aprobada en general y en particular por el Senado. Al haber llegado con media sanción de Diputados, quedó convertida en ley. La ficha legislativa confirma que el expediente D-3461/25-26 fue presentado por Tignanelli y acompañado por legisladores de diferentes bloques. La norma busca transformar una tragedia evitable en una política preventiva. El principio es sencillo: ninguna estructura destinada al juego puede convertirse, por falta de anclaje o mantenimiento, en una amenaza para quienes la utilizan.