lunes 13 de julio de 2026
- Edición Nº2777

Provincia

Repercusiones

"Ya no alcanza ni para las facturas": panaderías en crisis con ventas desplomadas y 1.750 locales cerrados

09:15 | Martín Pinto, presidente de panaderos de Merlo, alertó que el consumo de pan cayó hasta 60% y el de pastelería 90%. Los jubilados dejaron de comprar y las panaderías trabajan al 50% por tarifas y precio de la harina.



La crisis económica puso al sector panadero al borde del colapso. Martín Pinto, presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente del CIPAN, describió un panorama de "caída libre" que ya lleva dos años y medio y que se profundiza mes a mes. "Nos sentamos en un tobogán que no paramos de caer", aseguró.

El dirigente trazó una radiografía cruda de los mostradores: el consumo se desplomó, los precios de insumos se volvieron impagables y miles de locales bajaron las persianas en todo el país. Para Pinto, la situación es "crítica" y afecta de manera directa tanto a los trabajadores del sector como a los vecinos que ya no pueden sostener la compra diaria.

Cayó el pan, se derrumbó la pastelería
El cambio en el hábito de compra es el dato más visible. Pinto explicó que la gente dejó de comprar por kilo y pasó a llevar "lo justo para el día". 

"Ya hoy vienen y te compran todo fraccionado, una o dos flautitas. La gente ya no compra por kilo, sino 'por lo que le alcanza en el bolsillo'", detalló. Esa nueva modalidad pegó de lleno en las ventas. Según el relevamiento del sector, el consumo de pan tradicional cayó entre 50% y 60%. 

Pero el golpe más duro fue para los productos de pastelería. "La factura ni hablar, la factura, tarta, torta, todo lo que es pastelería" se desplomó entre 80% y 90%. "Ya no alcanza ni para las facturas", resumió Pinto, al graficar cómo los productos que antes eran parte de la mesa cotidiana hoy quedaron fuera del alcance de la mayoría.

Cierres masivos y 17.000 empleos perdidos
La caída del consumo se tradujo en cierres y despidos. El referente de Merlo advirtió que 1.750 panaderías cerraron en todo el país en este período y que los locales que siguen abiertos apenas pueden sostener la actividad. 

"Las que quedan trabajan a 'media máquina', al 50% de su capacidad", explicó. El motivo principal es el combo entre el aumento de tarifas de luz y gas y el precio de la harina, dos costos fijos que volvieron inviable mantener el mismo nivel de producción.

En total, el sector perdió 17.000 puestos de trabajo. "Es una situación crítica la que estamos viviendo", insistió Pinto, al remarcar que cada cierre implica familias enteras que se quedan sin su sustento.

Desaparecieron los jubilados y crece la gente que pide
Otro de los impactos más duros, según Pinto, se ve en el perfil del cliente. "La mayor clientela que perdimos en nuestros negocios son los jubilados que con esta crisis ya dejaron de comer pan o compran los remedios", señaló. 

A eso se suma una postal que se repite al cierre de cada jornada: cada vez más personas se acercan a los locales no a comprar, sino a pedir el pan que sobra. "Hoy viene más gente a pedir al final del día que la que te viene a comprar", alertó.

Para el presidente de panaderos de Merlo, el sector atraviesa su peor momento en décadas. Sin una recomposición del poder de compra y con costos que siguen subiendo, las panaderías enfrentan un futuro incierto.

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