Más de 400 familias de recuperadores urbanos se quedaron sin trabajo en La Plata tras la interrupción del sistema de reciclado con el que venían operando desde hace una década. Las cooperativas del sector encendieron las alarmas y pidieron urgente una instancia de negociación.
Los trabajadores explican que el esquema cooperativo les permitía sostener empleo genuino a través de la separación y clasificación de residuos reciclables. Para ellos, la actividad no es solo ambiental: es el sustento diario de cientos de hogares.
“Con el fin de los convenios se paralizó todo. Quedamos afuera tanto los que hacemos la recolección como los compañeros de las plantas de clasificación, donde se recuperaban toneladas por día”, señalaron desde las organizaciones.
Sin asistencia, piden trabajo
El reclamo central apunta a preservar las fuentes laborales. Desde las cooperativas remarcan que no buscan planes ni ayuda social, sino recuperar la posibilidad de trabajar.
Por eso solicitaron la apertura de una mesa de diálogo con las autoridades para garantizar la continuidad de la actividad cooperativa y evitar que se pierda una política de inclusión construida durante años.
“Queremos seguir trabajando”, repiten los recicladores en las jornadas de protesta y visibilización que vienen realizando. Aseguran que para muchos de ellos no hay otra alternativa de empleo formal.
Alerta en la economía popular
Distintas organizaciones de la economía social se sumaron al reclamo. Advierten que la pérdida de estos espacios impacta de lleno en trabajadores que dependen exclusivamente del reciclado.
El conflicto pone en debate el futuro del trabajo autogestionado en la ciudad. Mientras el municipio no responde, las cooperativas insisten: el eje de la discusión debe ser la defensa del empleo y no el cierre de un sistema que funcionó por 10 años.
Ahora esperan que se habilite una instancia de negociación para recuperar los puestos y darle continuidad a una actividad que, según denuncian, sostiene a cientos de familias platenses.