martes 07 de julio de 2026
- Edición Nº2771

País

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El Gobierno buscó llevar calma al mercado y prometió cubrir la deuda de 2026 y 2027

06/07/2026 14:09 | Caputo y Furiase presentaron el programa financiero para afrontar los vencimientos en dólares. Aseguraron que este año quedará un excedente de u$s3.700 millones para el próximo ejercicio.



El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó junto al secretario de Finanzas, Federico Furiase, y al viceministro José Luis Daza el programa financiero con el que el Gobierno buscará afrontar los vencimientos de deuda en moneda extranjera durante lo que resta de 2026 y todo 2027.

La señal estuvo dirigida principalmente al mercado. Según el equipo económico, los pagos de este año están cubiertos y, además, quedará un excedente de u$s3.700 millones para comenzar a atender los compromisos del próximo año.

Una presentación para llevar calma al mercado

La conferencia llegó en un momento clave. Los inversores vienen observando con atención cómo hará el Gobierno para enfrentar una carga importante de vencimientos en dólares, especialmente en 2027, un año atravesado por la disputa electoral y, por lo tanto, por una mayor incertidumbre política y financiera.

En términos simples, el Gobierno buscó transmitir que tendrá los dólares necesarios para pagar la deuda y que no dependerá exclusivamente de una salida al mercado internacional. Es decir, no apuesta únicamente a conseguir financiamiento en Wall Street, sino que plantea una combinación de recursos: compras de divisas al Banco Central, préstamos de organismos internacionales, emisiones de deuda local, refinanciamiento dentro del propio sector público y fondos provenientes de privatizaciones.

Durante la conferencia, Caputo sostuvo que “cuando uno tiene orden macroeconómico, el paso del tiempo es un aliado” y remarcó que, pese a un contexto externo adverso, el riesgo país se ubica en mínimos de ocho años. También afirmó que el Gobierno ya acumuló reservas por encima de las metas anuales acordadas con el Fondo Monetario Internacional.

Qué significa que los vencimientos estén “sobrecumplidos”

Según explicó el ministro, los vencimientos de 2026 están “sobrecumplidos” por u$s3.700 millones. Esto significa que, de acuerdo con los cálculos oficiales, el Gobierno no solo tendría cubiertos los pagos previstos para este año, sino que además contará con un saldo a favor para utilizar en 2027.

Ese excedente es importante porque el año próximo tendrá vencimientos más elevados y, además, estará atravesado por el calendario electoral. En Argentina, los períodos electorales suelen generar más tensión cambiaria y financiera, porque los inversores esperan señales sobre la continuidad o no del rumbo económico.

Cuánto debe pagar el Gobierno en 2026

Para entender la magnitud del desafío, durante 2026 las necesidades financieras totales ascienden a u$s19.200 millones. De ese total, u$s9.300 millones corresponden a pagos de capital, es decir, devolución del dinero originalmente tomado como deuda.

Dentro de ese grupo aparecen u$s1.100 millones con el FMI, u$s2.400 millones por Bonares, u$s3.000 millones por Globales y u$s2.700 millones con organismos internacionales.

A esos compromisos se suman los intereses, que alcanzan los u$s8.900 millones. En este caso, u$s3.100 millones corresponden al FMI, u$s1.800 millones a Bonares, u$s2.000 millones a Globales y otros u$s2.000 millones a organismos internacionales. Además, se computa una capitalización del Banco Central por u$s1.000 millones.

De dónde saldrán los dólares para pagar este año

Frente a esos vencimientos, el equipo económico aseguró que las fuentes de financiamiento para 2026 llegan a u$s22.900 millones. Esa diferencia entre lo que se necesita pagar y lo que se espera conseguir es la que genera el excedente de u$s3.700 millones anunciado para el año próximo.

Entre esas fuentes figuran compras de dólares al Banco Central por u$s6.700 millones, un rollover intrasector público por u$s800 millones y préstamos con garantía de organismos internacionales por u$s4.000 millones.

El concepto de rollover implica renovar vencimientos. En lugar de pagar toda la deuda al contado, una parte se refinancia y se reemplaza por nuevos instrumentos. En criollo: se posterga el pago, pero bajo nuevas condiciones.

Préstamos, organismos y emisión local

Furiase detalló además dos operaciones con garantía de organismos internacionales. Una de ellas es un préstamo con garantía del Banco Mundial por u$s2.000 millones, con una cobertura del 95%, un costo financiero del 6,3%, plazo de seis años y tres años y medio de gracia.

La otra operación corresponde al Banco Interamericano de Desarrollo, por u$s1.200 millones, con un costo financiero del 7,75%, plazo de diez años y también tres años y medio de gracia.

El programa también contempla un desembolso del FMI por u$s1.900 millones y otros u$s2.800 millones provenientes de organismos internacionales. A eso se suman emisiones de deuda en el mercado local por u$s6.000 millones, de los cuales, según el Gobierno, ya fueron colocados u$s4.000 millones. Por eso, todavía restan emitir otros u$s2.000 millones.

En ese marco, Furiase anunció la emisión local del bono AO29, con un cupón del 6% y pago mensual. La estrategia oficial apunta a sostener el financiamiento a través del mercado de capitales local y reducir la dependencia del endeudamiento externo tradicional.

Privatizaciones y mercado internacional

Otra fuente prevista son las privatizaciones, por las que el Gobierno espera obtener u$s800 millones durante 2026. Caputo mencionó procesos ya concretados, como el caso de Transener, y otros que se encuentran en agenda, entre ellos Aysa, las termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano, Tandanor y una segunda etapa vinculada a hidroeléctricas.

Respecto a una eventual emisión de deuda internacional, el ministro aclaró que es “una opción, pero no un objetivo”. Esto significa que el Gobierno no descarta salir a buscar fondos afuera, pero solo lo haría si consigue tasas de interés más convenientes que las disponibles por otras vías. En otras palabras, no quiere tomar deuda cara solo para mostrar acceso al mercado.

El mayor desafío aparece en 2027

El año próximo será más exigente. Para 2027, las necesidades financieras ascienden a u$s24.900 millones. De ese total, u$s15.700 millones corresponden a capital y u$s9.200 millones a intereses.

Entre los pagos de capital figuran u$s4.400 millones con el FMI, u$s4.900 millones por Bonares, u$s3.600 millones por Globales y u$s2.800 millones con organismos internacionales.

En materia de intereses, el Gobierno deberá afrontar u$s3.100 millones con el FMI, u$s1.900 millones por Bonares, u$s2.100 millones por Globales y otros u$s2.100 millones con organismos internacionales.

Cómo planea cubrir los pagos del año electoral

Para cubrir esos compromisos, el equipo económico prevé utilizar el excedente de u$s3.700 millones del programa 2026, compras al Banco Central por u$s4.900 millones, rollover intrasector público por u$s1.800 millones, desembolsos del FMI por u$s1.700 millones, fondos de organismos internacionales por u$s4.200 millones y nuevas emisiones locales por u$s5.000 millones.

En este último punto, Furiase explicó que el objetivo será refinanciar capital de los Bonares. Es decir, el Gobierno buscará renovar una parte de esos vencimientos para evitar que todo el peso de los pagos caiga de una sola vez sobre las reservas.

El funcionario también señaló que existen “otras fuentes de financiamiento” por u$s2.000 millones que se vienen trabajando de manera bilateral desde hace meses, aunque no brindó mayores precisiones. Además, para 2027 se prevén ingresos por privatizaciones por u$s1.500 millones.

Sin swap con Estados Unidos en el programa

Durante el intercambio con la prensa, Caputo aclaró que dentro de las opciones de financiamiento no está incluido el swap con Estados Unidos. Sin embargo, remarcó que el equipo económico trabaja con una lógica preventiva: “Somos optimistas, pero nuestro trabajo es prepararnos para cualquier escenario malo”, afirmó.

El mensaje buscó reforzar la idea de que el Gobierno no arma su programa financiero sobre una única fuente de recursos, sino sobre varias alternativas. Esa diversificación es clave porque, si alguna fuente no se concreta o llega más tarde de lo previsto, el Tesoro necesita tener otras vías para cumplir con los pagos.

Deuda en pesos: correr vencimientos hacia adelante

El Gobierno también destacó que logró mejorar el perfil de vencimientos de deuda en pesos. Según los datos expuestos, en enero apenas el 15% de los compromisos estaba ubicado después del período electoral, mientras que ahora esa proporción se habría elevado a casi el 40% para después de octubre de 2027.

En términos prácticos, esto significa que el Tesoro consiguió correr hacia adelante parte de los pagos y reducir la presión inmediata. Para un lector no familiarizado con estos términos, la idea es sencilla: si muchos vencimientos caen todos juntos antes de una elección, el mercado puede ponerse nervioso; si se distribuyen en el tiempo, la situación se vuelve más administrable.

Otro de los puntos señalados fue el nivel de refinanciamiento previsto para los próximos 27 meses, con un rollover estimado del 89%. Para el Gobierno, este dato muestra que una porción importante de la deuda podrá ser renovada sin necesidad de cancelarla completamente en efectivo.

Reservas, tasas y confianza

Caputo y Furiase también defendieron la estrategia de recomposición de reservas y de reducción de la volatilidad de las tasas de interés. Según el diagnóstico oficial, si el Gobierno mantiene el equilibrio fiscal, acumula reservas y logra sostener el acceso al financiamiento local, los vencimientos de los próximos dos años podrán ser administrados sin sobresaltos mayores.

También remarcaron que la relación entre deuda y PBI se ubica en torno al 12%, un dato que el equipo económico utiliza para sostener que el problema no es solamente el tamaño de la deuda, sino la capacidad del país para refinanciarla, acumular dólares y sostener la confianza de los acreedores.

La promesa oficial y los riesgos por delante

El mensaje político y económico de la presentación fue claro: el Gobierno quiere convencer al mercado de que no enfrentará problemas para pagar la deuda en dólares durante 2026 y 2027.

La clave, sin embargo, estará en que las fuentes de financiamiento previstas efectivamente se concreten, que el Banco Central pueda seguir acumulando reservas y que el escenario electoral no altere la confianza de los inversores.

En una economía argentina históricamente marcada por crisis de deuda, saltos cambiarios y restricciones externas, el programa financiero oficial busca mostrar previsibilidad. El desafío será transformar esa promesa en dólares disponibles cuando lleguen los vencimientos.

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