Maximiliano Wesner eligió cómo gastar 680 millones de pesos: en mantener calles que no están pavimentadas. Lo plasmó en las licitaciones 14/2026 y 15/2026 para intervenir Sierra Chica, Sierras Bayas, Colonia San Miguel, Hinojo, Colonia Hinojo y Loma Negra.
El argumento oficial suena bien en un pliego: “abordar el deterioro vial ocasionado por los temporales” y “mejorar la calidad de vida de los vecinos”. El problema es que el método es calcado al de 2023. Mantenimiento. Nivelación. Esperar al próximo temporal.
La factura sin obra
Ninguna de las dos licitaciones habla de asfalto. Tampoco de desagües pluviales. Son las dos obras que esas localidades piden hace años, sobre todo después de cada tormenta que las deja aisladas o con calles anegadas.
El Municipio invita a empresas a presentar presupuestos para “reparación y mantenimiento”. Traducido: gastar 680 millones en un trabajo que por diseño tiene vencimiento. Porque si no cambiás la base, el agua se lleva todo.
El patrón se repite
Desde 2023 Olavarría viene viendo la misma película. Llueve, se rompe todo, el Municipio anuncia plata para reparar lo no pavimentado y meses después hay que volver a hacerlo. Es un círculo que cuesta caro y no resuelve.
Para vecinos y comerciantes de las zonas afectadas, el anuncio es más marketing que gestión. Una cifra grande para mostrar gestión activa, pero sin atacar la causa: falta infraestructura de fondo.
Con 680 millones en parches, Wesner vuelve a elegir el camino corto. El que se borra con la primera lluvia fuerte.