martes 30 de junio de 2026
- Edición Nº2764

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Tristeza en la música argentina: murió Daniel Melingo a los 68 años

15:13 | El multiinstrumentista y compositor se encontraba en cuidados paliativos y la noticia causó una gran desazón en el ambiente de la cultura.



El mundo de la música argentina está de luto: murió Daniel Melingo a los 68 años. El reconocido artista, quien integró Los Abuelos de la Nada y fue cofundador de Los Twist, se encontraba en cuidados paliativos y finalmente perdió la vida este martes 30 de junio.

El fallecimiento del músico nacido un 22 de octubre de 1957 fue confirmado en las últimas horas tras ser hallado sin vida en el interior de su vivienda por uno de sus hijos. Si bien por el momento las causas del deceso no fueron reveladas de forma oficial, se supo que el artista se encontraba atravesando un cuadro de salud complejo bajo cuidados paliativos. La triste noticia causó un impacto inmediato en el arco cultural, dado que Melingo se mantenía en plena actividad musical ofreciendo entrevistas y ultimando los detalles de lo que iba a ser su próximo gran paso artístico.

De hecho, el músico tenía todo listo para el lanzamiento de Tangos bajos (Rework), una ambiciosa revisión de su emblemático material de fines de los ’90 con el que fundó su etapa tanguera. El álbum tenía fecha de presentación programada para el próximo 21 de septiembre en el Teatro Coliseo, donde planeaba desplegar una puesta en escena de gran magnitud. En declaraciones ofrecidas días atrás, el propio Melingo había compartido su entusiasmo por este nuevo camino: “Desde 2019 vengo desarrollando una idea. La fui compilando en un álbum que va a salir en septiembre, justo antes del concierto. Y también, desde lo técnico y lo musical, vengo desarrollando la idea de una orquesta típica”. La placa cuenta con colaboraciones de la talla de Andrés Calamaro, Fito Páez, Pity Álvarez, Malandro, Juli Laso y Maxi Prietto.

El corazón del under y “La dicha en movimiento” con Los Twist

La huella de Daniel Melingo en el rock nacional quedó sellada a comienzos de los años ’80, una etapa marcada por la efervescencia cultural tras los oscuros años de la última dictadura militar. Junto a Pipo Cipolatti, fundó a principios de esa década Los Twist, un proyecto rupturista y cargado de humor, ironía y ritmos bailables inspirados en la new wave, que rápidamente se ganó un lugar en templos del under porteño como el Café Einstein, Zero o Marabú.

La banda —que completaban inicialmente Fabiana Cantilo, Eduardo Cano, Gonzalo Palacios y Polo Corbella— grabó en 1983 su ópera prima, La dicha en movimiento, un álbum histórico que contó con la producción de Charly García. El proceso de grabación quedó inmortalizado por su velocidad, tal como recordó Cipolatti en su momento: “Todo se hizo en 29 horas y media. A Charly le sobraron unas horas en el estudio y nos llevó derecho a grabar. Hacíamos muchos temas new wave, fue una gran época”. Melingo participó activamente de los primeros tres álbumes de estudio de la formación, aportando su voz, su guitarra y composiciones inolvidables como “Cleopatra (la reina del twist)” o “Hulla hulla”.

Un multiinstrumentista de elite: De Los Abuelos de la Nada a Charly García

Antes y durante su explosión con Los Twist, las virtudes de Melingo como clarinetista, saxofonista y guitarrista lo llevaron a colaborar con las mentes más brillantes de la música popular. Registró un paso como músico sesionista del brasileño Milton Nascimento y, convocado por Cachorro López, se integró a la mítica reunión de Los Abuelos de la Nada liderada por Miguel Abuelo. Con ellos grabó tres discos fundamentales —incluyendo los exitosos Los Abuelos de la Nada (1982) y Vasos y besos (1983)— dejando su firma autoral en clásicos como el reggae “Chalamán”.

Su estatus como músico de culto se consolidó definitivamente al sumarse a la banda estable de Charly García, participando en las sesiones de grabación de Piano Bar (1984), considerado uno de los álbumes más perfectos y viscerales de la historia del rock local. A fines de los ’80, tras un paso por la psicodélica Ray Milland Band, Melingo se radicó en España, donde fundó Lions in Love, un vanguardista proyecto de fusión con bases de funk, electrónica y trip-hop con el que editó dos discos y giró por Europa.

El nacimiento del “Maldito Tango” y el reconocimiento mundial

A su regreso a la Argentina a mediados de los ’90, el artista experimentó una profunda metamorfosis estética. Alejado temporalmente de las estructuras del rock tradicional, volcó su mirada hacia el lunfardo, la milonga y el tango reo, construyendo un personaje oscuro, bohemio y teatral que cautivó tanto al público local como al internacional. Discos como Tangos bajos (1998) y Ufa (1999) rompieron los moldes tradicionales del género.

Su particular cruza de géneros, definida por la prensa europea como la de “el hombre que está haciendo al tango seriamente cool”, lo llevó a ganar el Premio Gardel, ser nominado a los Premios Grammy Latinos y recibir el prestigioso Diploma al Mérito de la Fundación Konex en 2015 como uno de los mejores cantantes de tango de la década. Con su partida, la música argentina pierde a un creador inclasificable, un puente viviente entre la irreverencia del rock de los ochenta y la mística arrabalera del Río de la Plata.

 

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