En medio de la discusión por los cambios que impulsa el Gobierno nacional en el Régimen de Zona Fría para el gas, la Legislatura bonaerense sumó un nuevo capítulo al debate tarifario. La diputada provincial Ayelén Rasquetti, del bloque Fuerza Patria, presentó un proyecto para crear un esquema de asistencia destinado a hogares que residen en zonas de bajas temperaturas y que no cuentan con alternativas energéticas básicas.
La iniciativa propone establecer un tratamiento diferencial en las tarifas de energía eléctrica para usuarios residenciales que no tienen acceso a redes de gas natural o agua potable y que, por esa razón, deben cubrir todas sus necesidades domésticas mediante el consumo eléctrico.
El planteo busca aliviar el impacto económico que sufren las familias que dependen de artefactos eléctricos para cocinar, calefaccionarse o disponer de agua caliente. Según la legisladora, se trata de usuarios que enfrentan facturas mucho más elevadas no por un consumo suntuario, sino por una necesidad estructural vinculada a la falta de infraestructura.
Rasquetti definió a estos hogares como “electro-obligados”: familias que no cuentan con otra fuente energética disponible y que, en consecuencia, registran consumos muy superiores a los de aquellos hogares conectados a la red de gas natural.
“Un termotanque eléctrico o una cocina industrial consumen muchísimos kilovatios para alcanzar la misma temperatura que uno a gas que lo logra con poco combustible”, argumentó la diputada al fundamentar el proyecto.
El peso de las tarifas en hogares sin alternativas
Uno de los puntos centrales de la propuesta es el cuestionamiento al actual esquema progresivo de facturación del servicio eléctrico. En ese sistema, el valor del kilovatio-hora aumenta a medida que crece el consumo, lo que provoca que muchas familias ingresen rápidamente en categorías más caras.
Para la legisladora, ese mecanismo termina castigando a quienes no tienen posibilidad de reducir sustancialmente su demanda eléctrica porque utilizan ese servicio para cubrir necesidades básicas. En otras palabras, no consumen más porque quieren, sino porque no tienen gas, no tienen red disponible y deben resolver con electricidad lo que otros hogares cubren con otro tipo de energía.
Rasquetti también apuntó contra el impacto de los aumentos tarifarios impulsados por la administración nacional de Javier Milei y advirtió que el nuevo escenario golpea con más fuerza sobre los sectores que ya enfrentan desigualdades de acceso a servicios esenciales.
Un registro provincial para aplicar el beneficio
El proyecto prevé la creación de un registro provincial de usuarios alcanzados por la medida. A partir de ese padrón, el Gobierno bonaerense podría identificar a las familias que viven en zonas frías sin acceso a gas natural y diseñar un mecanismo específico de subsidios eléctricos.
La propuesta apunta a que el Estado provincial pueda reconocer una situación particular: hogares que, por vivir en regiones de bajas temperaturas y carecer de infraestructura energética alternativa, quedan expuestos a boletas eléctricas más altas durante buena parte del año.
La iniciativa se presenta, además, en un contexto nacional marcado por la posible modificación del Régimen de Zona Fría para el gas. Si prosperan los cambios que ya cuentan con media sanción en la Cámara de Diputados, más de 1,2 millones de hogares bonaerenses podrían perder los descuentos que actualmente reciben en sus facturas.