martes 23 de junio de 2026
- Edición Nº2757

País

LEGISLATIVA

Una vida más para Adorni: con ayuda del PRO y la UCR el oficialismo logró aplazar la interpelación

14:58 | La oposición no consiguió quórum en Diputados para avanzar contra el jefe de Gabinete, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. La jugada de Martín Menem, con respaldo de aliados dialoguistas, trasladó la pelea a las comisiones y al informe que Manuel Adorni deberá brindar en el Senado el 2 de julio.



El oficialismo logró este martes ganar tiempo y evitar que la Cámara de Diputados avanzara con la interpelación y eventual desplazamiento del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Con el apoyo clave del PRO, la UCR y bloques provinciales aliados, La Libertad Avanza consiguió bloquear la sesión convocada por la oposición, que quedó a 12 legisladores de alcanzar el quórum.

La jugada política le dio una vida más a Adorni, al menos por ahora ya que, la sesión impulsada por Unión por la Patria, Provincias Unidas, la izquierda, la Coalición Cívica y otros sectores opositores reunió 117 diputados en el recinto, cuando se necesitaban 129 para habilitar el debate. El faltazo de los bloques dialoguistas fue determinante para blindar al funcionario y postergar una definición que incomoda al Gobierno.

El presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, tuvo un rol central en la maniobra. En acuerdo con el PRO, la UCR y espacios provinciales, el oficialismo aceptó habilitar el tratamiento del tema en comisión la próxima semana; fue ese movimiento permitió a los aliados justificar su ausencia en el recinto bajo el argumento de que el objetivo original de la sesión, emplazar a las comisiones para tratar la interpelación, ya había sido concedido.

Sin embargo, la concesión fue parcial porque La Libertad Avanza convocó a la comisión de Asuntos Constitucionales, donde comenzará el debate sobre la posible interpelación, pero todavía no oficializó una convocatoria para Peticiones, Poderes y Reglamentos, la otra instancia que debería atravesar el dictamen. En los hechos, el oficialismo consiguió estirar los plazos y ganar al menos dos semanas en un escenario de fuerte presión parlamentaria.

Una sesión caída y una oposición dividida por los números

La sesión fue pedida por diputados de Unión por la Patria, Provincias Unidas, la izquierda, la Coalición Cívica y otros bloques opositores. El peronismo bajó casi completo al recinto y también estuvieron presentes legisladores como Jorge Fernández, Natalia de la Sota, Marcela Pagano, Miguel Pichetto, Martín Lousteau y representantes cordobeses vinculados a Juan Schiaretti.

También participaron del intento fallido Karina Banfi, Mónica Frade, Maximiliano Ferraro y Bernardo Biella, único diputado presente de Innovación Federal, el espacio vinculado al salteño Gustavo Sáenz y al misionero Carlos Rovira, por Elijo Catamarca, el bloque alineado con el gobernador Raúl Jalil, estuvieron Sebastián Nóblega y Fernando Monguillot.

Del otro lado, decidieron no dar quórum el PRO, la UCR, el MID, Independencia de Tucumán, la mayor parte de Innovación Federal, La Neuquinidad, Producción y Trabajo de San Juan y Primero San Luis. La decisión de esos bloques fue la que terminó de desactivar la ofensiva contra Adorni antes de que pudiera abrirse formalmente el debate.

Aunque varios de esos espacios habían expresado cuestionamientos al jefe de Gabinete por las dudas en torno a su patrimonio, finalmente optaron por no acompañar una sesión impulsada por los sectores más duros de la oposición. La fórmula fue conocida: marcar distancia discursiva, pero evitar una foto política que pudiera ser leída como una ofensiva conjunta con el kirchnerismo. 

Más allá del fracaso de la sesión, el conflicto no quedó cerrado, atento a que la oposición sostiene que el artículo 101 de la Constitución Nacional, que regula la responsabilidad del jefe de Gabinete ante el Congreso, tiene carácter operativo. Bajo esa interpretación, el pedido de interpelación no debería pasar necesariamente por comisión y podría ser votado directamente por mayoría absoluta.

El oficialismo, en cambio, sostiene que el trámite debe seguir el camino de cualquier proyecto legislativo: pasar por comisión para obtener dictamen o ser tratado sobre tablas con una mayoría especial de dos tercios, un número imposible de alcanzar para la oposición en las condiciones actuales.

El Senado, el próximo escenario incómodo

Mientras Diputados trasladó la discusión a comisión, la presión se mudará ahora al Senado. Adorni ya se comprometió a presentarse el 2 de julio para brindar su informe de gestión, una instancia en la que la oposición buscará interrogarlo también por las inconsistencias patrimoniales que lo mantienen bajo la lupa.

Ese informe puede convertirse en un nuevo foco de tensión para el Gobierno y si bien La Casa Rosada logró evitar una sesión adversa en Diputados,  no consiguió cerrar la discusión. La investigación judicial sigue abierta y el tema quedó instalado en la agenda política, con una oposición que, aunque no alcanzó los números, mantiene la ofensiva.

Para el oficialismo, el objetivo inmediato fue cumplido: evitar una derrota parlamentaria y impedir que la interpelación avanzara en el recinto. Para los aliados, la salida les permitió esquivar el costo de defender abiertamente a Adorni, sin quedar pegados a una movida opositora encabezada por el peronismo.

El resultado fue una tregua precaria: Adorni no quedó blindado, pero sí ganó tiempo. La oposición no logró imponer la sesión, pero mantuvo vivo el expediente político, y el Congreso volvió a mostrar que, cuando el poder necesita aire, siempre aparece algún aliado dispuesto a acercarle una máscara de oxígeno.

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