Federico Sturzenegger volvió a poner a la desregulación en el centro. En Economía de quincho, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado aseguró que para fin de año el Gobierno habrá cumplido “un 50% de lo propuesto” en materia de desburocratización.
Para Sturzenegger, “toda regulación es una barrera de entrada” que golpea sobre todo a pymes y emprendedores. “La agenda de desregulación es eminentemente propyme”, lanzó. Y lo vinculó con la lucha contra la corrupción: “Cada trámite es una oportunidad para la corrupción. Falta mucho, pero hay avances sólidos”.
El funcionario apuntó directo contra las grandes empresas: “A las grandes les gusta la regulación, porque cuando desregulás, le permitís al chico ir a comerle el negocio”. Agregó que “las grandes empresas funcionan buscando al Estado como mecanismo para obtener un privilegio” y que “el Estado es un vehículo por el cual se legalizan intereses”.
También criticó al kirchnerismo por usar regulaciones con fines recaudatorios y por “inflar los trámites” al descentralizar organismos. Sobre la resistencia provincial, admitió que la ventanilla única es difícil por el federalismo, pero deslizó que eso cambiaría si La Libertad Avanza gana más gobernaciones y municipios.
Entre los anuncios, confirmó que en los próximos días enviarán al Congreso la reforma de la Ley de Cabotaje. “El artículo 26 de la Constitución dice que la navegación de los ríos es libre y después se hizo un régimen que prácticamente imposibilita la navegación desde hace 40 años”, explicó.
Para cerrar, definió la situación del país con una imagen fuerte: “La Argentina se está hundiendo en su propio triángulo de las Bermudas, entre los sindicatos, el capitalismo de amigos y el peronismo”. Y defendió la reforma laboral como un cambio político en la negociación dentro de las empresas: “Cuando generás políticas de competencia, le reducís la renta a gente bloqueante”.