Único e irrepetible. De esos partidos tocados por la varita mágica del tiempo para alojarse eternamente en la mente y el corazón. Como también lo fue la final de Qatar 2022. Esa clase de encuentros que uno siempre va a recordar dónde y con quién estaba. Y que nos sacarán por siempre una sonrisa y una lágrima. Argentina e Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México ‘86 tenía todos los condimentos. Como si la mano de un escritor fértil e inspirado, lo hubiese tramado con lujo de detalles. En medio de ese combo apasionante, una actuación extraordinaria. Un Diego Armando Maradona que minuto a minuto iba superándose a sí mismo, hasta elaborar su obra máxima.
Los inolvidables goles de Maradona a Inglaterra (Víctor Hugo Morales)
El partido con Inglaterra. El que muchos soñaban, borroneando los límites del fútbol. No hay que mezclar, suelen sentenciar los sabiondos. Pero aquella vez sí. El sentimiento estaba a flor de piel, aún las heridas lacerantes, ardían desde cuatro años antes. Como tan bien resumió Víctor Hugo Morales, luego de su extraordinario relato, el mejor de su admirable carrera, cuando llegó el pitazo final: “Argentina le ha ganado a Inglaterra. Y lo voy a decir una sola vez y que Dios me perdone, porque no es un golpe bajo: por todos los pibes que no pueden gritar esta victoria”.
La formación de aquella tarde con la legendaria camiseta. Arriba: Sergio Batista, José Luis Cuciuffo, Julio Olarticoechea, Nery Pumpido, José Luis Brown, Oscar Ruggeri y Diego Maradona. Abajo: Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Hector Enrique y Jorge Valdano
Siguiendo la línea de los medios, aquella debe haber sido la actuación individual menos discutible de la historia para poner un puntaje. Sin embargo, hubo dos publicaciones en nuestro país que no le colocaron un 10 a Maradona. Para el diario “Tiempo Argentino” jugó apenas para 8, mientras que la revista “Sólo Fútbol”, no tuvo dudas en ponerle 11…
La previa tuvo muchos matices. Argentina contaba con la ventaja de dos días más de descanso, porque había eliminado a Uruguay el lunes 16, mientras que Inglaterra dejó en el camino a Paraguay 3-0 el miércoles 18. Bilardo tenía que hacer una modificación obligada, ya que Oscar Garré estaba suspendido por acumulación de amarillas y no había dudas que su lugar sería ocupado por el Vasco Olarticoechea, en la novedosa posición de lateral - volante por la izquierda.
Cuando llegó la noticia que Argentina debía vestir casaca alternativa, comenzó la novela. El doctor había quedado disconforme con las azules utilizadas ante Uruguay, porque carecían del moderno sistema air tech, con pequeños agujeros, que sí tenía la celeste y blanca titular. Portando una tijera, intentó hacerlo rústicamente sobre las suplentes, con un resultado tan esperado como espantoso: quedaron inutilizadas.
Diego a punto de concretar la obra máxima, a una gambeta de quedar en la gloria eterna
El utilero Tito Benrós y el administrativo de AFA, Rubén Moschella, recorrieron contrarreloj los negocios del centro de la capital mexicana en busca del tesoro. La tarea fue agotadora, pero consiguieron dos juegos azules, con el isologo de Le Coq Sportif. Uno de ellos fue rápidamente desechado por el entrenador, porque era muy similar al que ya tenían, mientras que el otro era más liviano y brilloso. “No, tienen que ser caladas”, respondía el Narigón. Hasta que el azar se apiadó de esos dos hombres exhaustos, cuando Maradona pasó justo por allí y le dijo el DT: “Que linda camiseta, Carlos”. Éste no dudó y dijo: “Es esta”, dando inicio a la leyenda.
Además del cambio obligado de Olarticoechea por Garré, el entrenador hizo otra variante que cambiaría tácticamente al equipo y resultó ser un acierto: Héctor Enrique por Pedro Pasculli. La formación que inició el match frente a los ingleses sería la misma que lo haría ante Bélgica en la semifinal y con Alemania en la final.
El Tata Brown recordaba cómo fueron los instantes previos: “Antes del partido, nosotros jamás tuvimos una declaración, nada de nada, pero interiormente sí. Yo siempre digo lo mismo: hay que estar en ese momento en el túnel, con la gente de Inglaterra a la derecha, en el medio los árbitros y a la izquierda el grupo argentino, Y Diego, que cuando íbamos caminando nos decía: ‘Vamos, eh, vamos que estos capaz nos mataron a un vecino o un familiar’. Entonces llegás a la mitad de la cancha, escuchás el himno y yo, por ejemplo, me pongo el cuchillo entre los dientes. Por eso se festejó tanto”.
