sábado 20 de junio de 2026
- Edición Nº2754

Provincia

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Alarma social en el Conurbano: intendentes se acercan a la Iglesia para sostener la asistencia en los barrios

09:42 | Ante el aumento de la demanda alimentaria, los consumos problemáticos y la falta de recursos, los municipios bonaerenses refuerzan el trabajo con parroquias y organizaciones religiosas para contener la crisis social.



Los intendentes del Conurbano bonaerense comenzaron a profundizar sus vínculos con la Iglesia Católica y organizaciones religiosas ante el deterioro de la situación social en los barrios populares. El aumento de la demanda alimentaria, los problemas habitacionales, el desempleo y el crecimiento de los consumos problemáticos encendieron señales de alarma tanto en los municipios como en las parroquias que trabajan diariamente en territorio.

Durante las últimas semanas, distintos jefes comunales reforzaron la coordinación con obispos, curas y referentes comunitarios para sostener redes de asistencia en los sectores más vulnerables. La preocupación central pasa por la falta de recursos y por el incremento de familias que recurren a comedores, merenderos y espacios de acompañamiento para cubrir necesidades básicas.

En los barrios advierten que la demanda ya no se limita a la asistencia alimentaria. A los pedidos de comida se suman situaciones de calle, dificultades para pagar alquileres, pérdida de empleo y jóvenes que llegan a los dispositivos comunitarios en busca de contención. Para los equipos territoriales, el escenario muestra una crisis social más profunda, que golpea con especial fuerza a quienes ya estaban en situación de vulnerabilidad.

La Iglesia como red territorial

En este contexto, las parroquias volvieron a ocupar un lugar central como espacios de escucha, acompañamiento y asistencia. Los municipios reconocen que la presencia territorial de la Iglesia y de las organizaciones de base resulta clave para llegar a zonas donde la demanda crece con rapidez y donde el Estado local muchas veces queda como principal sostén institucional.

Uno de los puntos que más preocupa a los referentes sociales es el crecimiento de los consumos problemáticos de drogas y alcohol, una problemática que suele agravarse en contextos de exclusión, falta de empleo y debilitamiento de los lazos comunitarios. A eso se suma la inseguridad en distintos barrios, que complejiza aún más el trabajo cotidiano de las organizaciones.

Frente a ese panorama, varios intendentes decidieron fortalecer los canales de coordinación con entidades religiosas para dar respuestas más rápidas y articular recursos. La estrategia apunta a consolidar redes de contención comunitaria en un momento en el que muchas demandas que antes eran absorbidas por programas nacionales recaen ahora sobre municipios, parroquias y organizaciones sociales.

Encuentros con intendentes y obispos

La preocupación también llegó a la agenda provincial. Días atrás, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, encabezó un encuentro con intendentes bonaerenses y funcionarios provinciales para analizar la situación social y evaluar mecanismos de cooperación entre los distintos actores con presencia territorial.

De la reunión participaron jefes comunales de distritos clave del Conurbano, entre ellos Jorge Ferraresi, de Avellaneda; Ariel Sujarchuk, de Escobar; Andrés Watson, de Florencio Varela; Pablo Descalzo, de Ituzaingó; Fernando Espinoza, de La Matanza; Mariel Fernández, de Moreno; y Mariano Cascallares, de Almirante Brown.

Los intendentes coincidieron en la necesidad de reforzar la asistencia y sostener el trabajo articulado con las instituciones que tienen contacto directo con los sectores más golpeados por la crisis. En ese sentido, remarcaron que el recorte de recursos y la reducción de programas de alcance nacional impactan directamente en la capacidad de respuesta local.

En Lomas de Zamora, por ejemplo, el intendente Federico Otermín compartió actividades con el obispo Jorge Lugones en el marco de iniciativas comunitarias vinculadas a obras y programas sociales. La experiencia es observada como parte de una articulación cada vez más necesaria entre gobiernos municipales e instituciones religiosas para atender problemáticas concretas en los barrios.

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