La caída de la natalidad le abre a Argentina una ventana de oportunidad en el nivel inicial. Un informe de Argentinos por la Educación sostiene que en 2027 la cobertura del jardín de infantes podría acercarse al 100% sin necesidad de construir nuevas salas. Entre 2016 y 2025, la población de niños de 3 a 5 años se redujo 31%: pasó de 2,25 millones a 1,56 millones. En ese mismo período, la matrícula bajó solo 12%.
El estudio “Cobertura actual y proyectada para el jardín de infantes”, de Sebastián Kiguel, María Sol Alzú y Martín Nistal, proyecta que si se mantiene la cantidad de vacantes y se usa plenamente la capacidad instalada, la cobertura nacional pasaría del 87% actual a casi total en la mayoría de las provincias el año que viene. En 18 de las 24 jurisdicciones, la infraestructura alcanzaría para todos los chicos de 3 a 5 años.
La sala de 3, el punto más débil del sistema
Los autores advierten que tener vacantes no garantiza mayor asistencia. La oferta puede no coincidir con donde viven los chicos y persiste el desafío de convocar a las familias. El INDEC prevé que la población de 3 a 5 años caerá otro 16% entre 2025 y 2030, hasta 1,31 millones. Habrá 250.000 chicos menos en edad de nivel inicial.
Hoy la cobertura es dispar según la edad. La sala de 5 está casi universalizada con 99% de asistencia y la de 4 llega al 87%. El problema está en la sala de 3: solo va el 58%. Buenos Aires y La Rioja superan el 70%, pero Corrientes, Misiones y Formosa no llegan al 30%. En sala de 4, La Pampa, San Luis, Córdoba, Chubut y San Juan pasan el 90%, mientras que Tierra del Fuego, Salta y Formosa están por debajo del 80%.
Entre 2016 y 2025, la tasa neta de escolarización en sala de 3 creció 18 puntos a nivel nacional. San Juan (+49), La Pampa (+48), Córdoba (+39), San Luis (+35), Neuquén (+34) y Tucumán (+33) lideraron la suba. En ese lapso, 19 provincias sumaron secciones de nivel inicial. Las salas de 3 aumentaron 28%, mientras que las de 4 y 5 bajaron 5% y 7%.
Especialistas coinciden en que el reto ya no es solo ampliar cobertura. “La educación temprana de calidad tiene impactos duraderos y reduce desigualdades”, señaló Sebastián Kiguel. Rafael Rofman, de CIPPEC, remarcó que “mayor cobertura no es garantía de calidad” y pidió foco en mejorar resultados. Rut Kuitca, de OMEP, agregó que garantizar el derecho es más que una vacante: implica experiencias enriquecedoras, pareja pedagógica, edificios en condiciones y formación continua.
El informe también muestra realidades provinciales distintas. En algunas creció la oferta pública y privada; en otras cayó la privada. En CABA y Chubut bajaron las secciones en ambos sectores. En Tierra del Fuego y Santa Cruz se expandió la privada y se retrajo la pública. Para María Laura Alzua, de la UNLP, la baja de la natalidad abre una oportunidad para mejorar equidad y calidad, pero exige debatir obligatoriedad y articulación con políticas de participación laboral femenina.