Los tradicionales festejos de egresados que cada año ocupan plazas, calles, escuelas y centros urbanos de la provincia de Buenos Aires podrían cambiar de manera significativa si avanza un proyecto de ley presentado en el Senado bonaerense. La iniciativa propone reemplazar el uso de harina, huevos, polenta y otros alimentos por alternativas ecológicas y solidarias.
La propuesta fue impulsada por la senadora provincial Sabrina Bastida, legisladora de Fuerza Patria oriunda del barrio Altos de San Lorenzo, en La Plata. El proyecto plantea la creación del programa “Festejos Responsables”, con el objetivo de promover celebraciones estudiantiles más sustentables, reducir el impacto ambiental y desalentar el desperdicio de alimentos en un contexto social donde miles de familias dependen de comedores comunitarios.
El proyecto apunta especialmente a estudiantes del último año del nivel secundario y terciario, y pone el foco en celebraciones como el Último Primer Día, las caravanas de egresados y los festejos de fin de ciclo. En esos encuentros, una postal repetida es el uso recreativo de alimentos como harina, huevos, polenta u otros productos que terminan arrojados sobre los cuerpos, las calles o las puertas de las escuelas.
Según los fundamentos de la iniciativa, cada egresado desperdicia en promedio cuatro kilos de alimentos durante este tipo de eventos, una cantidad equivalente a unas 13 raciones de comida. De acuerdo con las estimaciones incluidas en el proyecto, el desperdicio total podría alcanzar las 560 toneladas anuales en territorio bonaerense.
Frente a ese escenario, Bastida propone un cambio de enfoque: celebrar, sí, pero sin convertir alimentos en parte del cotillón. La iniciativa promueve reemplazar esas prácticas por cotillón ecológico y, al mismo tiempo, fomentar la donación de productos no perecederos a comedores comunitarios y organizaciones de bien público.
El proyecto también advierte sobre el impacto ambiental y urbano de estas celebraciones. En los fundamentos se señala que la limpieza posterior a los festejos puede demandar alrededor de 1.000 litros de agua por hora, además de generar acumulación de residuos, plásticos, envases descartables y otros elementos que terminan como una carga extra para los municipios.
Por eso, la propuesta impulsa el uso de materiales biodegradables, reciclables o ecológicos, y busca reducir la presencia de elementos contaminantes en plazas, calles y otros espacios públicos. También contempla medidas de prevención para evitar accidentes, entre ellas la limitación de materiales inflamables o peligrosos durante las celebraciones.
Uno de los puntos centrales del proyecto es que las escuelas bonaerenses incorporen el concepto de “Festejos Responsables” dentro de sus reglamentos internos y protocolos institucionales. La idea es que la discusión no aparezca únicamente cuando la plaza ya quedó tapada de harina, sino antes, en el marco de la convivencia escolar y la educación ciudadana.
Además, toda celebración que se realice en espacios públicos deberá contar con autorización municipal y estará sujeta a controles para garantizar la conservación, limpieza y cuidado de los lugares utilizados.
La iniciativa también prevé campañas de concientización coordinadas por la Dirección General de Cultura y Educación y el Ministerio de Ambiente bonaerense. A su vez, contempla incentivos para empresas, instituciones y organizaciones que financien acciones vinculadas al programa.
Bastida llegó al Senado provincial en reemplazo de Florencia Saintout y tiene mandato hasta 2027. Antes fue concejal de La Plata y desarrolló gran parte de su militancia política en Altos de San Lorenzo, uno de los barrios populares de la capital bonaerense.
Con este proyecto, la legisladora busca abrir un debate sobre una práctica instalada desde hace años entre los estudiantes. El planteo no apunta a prohibir la celebración, sino a modificar sus formas: pasar del derroche al cuidado, del desperdicio a la solidaridad y del festejo como descarga individual a una celebración con menor impacto social y ambiental.