El boom minero reabrió una vieja discusión: cuánto queda realmente en el país. En San Juan, un proyecto de cobre encendió las alarmas sindicales tras conocerse que gran parte de la infraestructura para alojar al personal llegará terminada desde China.
La Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica (ASIMRA) salió a cuestionar la decisión. El gremio advierte que se pone en riesgo el empleo argentino y la participación de proveedores nacionales en una de las inversiones mineras más grandes de los últimos años.
El reclamo por los módulos importados
El punto de conflicto es la construcción del complejo modular que usará el personal durante la etapa de desarrollo del yacimiento. Según ASIMRA, esas estructuras vendrán listas desde el exterior. Eso deja afuera a empresas argentinas que podrían fabricarlas acá.
Para el sindicato, importar los módulos completos golpea directo a la cadena metalúrgica. Talleres, fabricantes y contratistas locales pierden la chance de aportar trabajo, producción y valor agregado al proyecto.
Las pymes en alerta
La preocupación no es solo de los metalúrgicos. También alcanza a pymes de construcción, estructuras metálicas, instalaciones eléctricas, carpintería industrial y otros rubros que suelen crecer con las grandes inversiones.
Desde ASIMRA insisten: la minería no puede ser solo extracción. Tiene que servir para impulsar industria y empleo de calidad. Y recuerdan que en la etapa de construcción se moverán miles de trabajadores, con fuerte demanda de infraestructura, servicios y equipamiento.
El RIGI bajo la lupa
El debate se cruza con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), muy criticado por gremios e industriales. Las organizaciones sostienen que los beneficios para los grandes proyectos tienen que traducirse en más empleo local y más industria nacional.
El temor es que las mineras funcionen como enclaves productivos, desconectados de las economías regionales. Mientras el sector aparece como uno de los que más dólares puede generar, el reclamo sindical reflota una pregunta histórica: ¿alcanzan las inversiones solas o deben garantizar trabajo argentino, desarrollo industrial y crecimiento en las comunidades donde se instalan?