jueves 11 de junio de 2026
- Edición Nº2745

Provincia

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Archanco recordó los fusilamientos de José León Suárez y advirtió: “La dignidad no se fusila”

17:45 | A 70 años de los crímenes de 1956, el diputado bonaerense de Unión por la Patria vinculó la memoria de las víctimas con los debates actuales sobre democracia, proscripción y participación política.



En la sesión de este jueves en la Cámara de Diputados bonaerense, el legislador de Unión por la Patria Ariel Archanco pidió la palabra para rendir homenaje a las víctimas de los fusilamientos de junio de 1956, con eje en la masacre de José León Suárez, uno de los episodios más brutales de la represión desatada por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu contra el levantamiento cívico-militar encabezado por el general Juan José Valle.

A 70 años de aquellos hechos, Archanco sostuvo que la fecha debe ser recuperada no sólo como ejercicio de memoria histórica, sino también por su “vigencia” en el presente político argentino. “Setenta años no es nada en la historia de nuestro país”, señaló ante el recinto, al advertir que la provincia de Buenos Aires fue uno de los epicentros de aquella violencia estatal.

El diputado recordó que los fusilamientos no se limitaron a José León Suárez. También mencionó Lanús y La Plata como escenarios de la persecución, y remarcó que, a pocas cuadras de la Legislatura bonaerense, también se ejecutaron crímenes en el marco de aquel proceso represivo. “Acá cerquita, en una plaza de Islas Malvinas, fusilaban. A menos de 800 o 900 metros también fusilaban”, expresó, para subrayar que la memoria no refiere a un hecho lejano, sino a una herida inscripta en el propio territorio bonaerense.

La masacre de José León Suárez ocurrió en la madrugada del 9 de junio de 1956, cuando un grupo de civiles fue llevado a los basurales de esa localidad del partido de General San Martín y fusilado de manera clandestina e ilegal. Cinco fueron asesinados: Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Carlos Lizaso, Vicente Rodríguez y Mario Brión. Otros siete sobrevivieron y sus testimonios permitieron reconstruir uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina, luego investigado por Rodolfo Walsh en Operación Masacre.

En su intervención, Archanco encuadró aquellos crímenes dentro de una secuencia histórica iniciada con el golpe de Estado de 1955, el bombardeo a Plaza de Mayo y la proscripción del peronismo. “Todo en una línea histórica y en un proceso histórico para sacar al peronismo, para borrarlo y para proscribirlo”, afirmó.

El legislador recordó que, tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón, se prohibieron símbolos, nombres, canciones y expresiones vinculadas al movimiento peronista. “Hace 70 años no se podía utilizar la palabra peronismo, no se podía hablar de Perón, no se podía hablar de Evita, no se podía nombrar a nuestro movimiento ni cantar la marcha”, señaló.

Uno de los puntos más duros de su discurso estuvo dirigido a la responsabilidad de la dictadura de Aramburu. Archanco sostuvo que el gobierno de facto conocía la posibilidad del alzamiento y, aun así, permitió que avanzara para luego utilizarlo como escarmiento. En esa línea, cuestionó el modo en que se intentó revestir de legalidad una decisión represiva ya ejecutada.

“Fusilaron primero y legalizaron después”, remarcó el diputado, al referirse a los decretos de ley marcial, pena de muerte y a la confección posterior de los listados de personas ejecutadas.

Para Archanco, los fusilamientos de 1956 deben leerse como parte de una matriz histórica de persecución política contra el peronismo. En ese punto, vinculó aquellos hechos con el presente y denunció que, cada vez que el peronismo ganó o tuvo posibilidades reales de ganar, distintos sectores de poder buscaron excluirlo de la competencia democrática.

“Antes fueron las balas. Ahora es el lawfare”, planteó el diputado, al trazar un puente entre los fusilamientos de 1956 y las actuales denuncias de proscripción que realiza Unión por la Patria, especialmente en torno a la situación judicial y política de Cristina Fernández de Kirchner.

Archanco también recordó que años atrás presentó un proyecto para que los bombardeos a Plaza de Mayo y los fusilamientos de junio sean abordados en las escuelas bonaerenses como fechas de reflexión. Según planteó, las nuevas generaciones deben conocer que “hubo un atentado a la democracia” y que el golpe de 1955, reivindicado aún por algunos sectores, implicó una ruptura violenta contra la voluntad popular.

“Que sepan que acá pasó eso”, insistió el legislador, al pedir que la memoria de los fusilamientos no quede reducida a una evocación partidaria, sino que sea incorporada como parte de la educación democrática.

En el cierre de su intervención, Archanco afirmó que, pese a los fusilamientos, la represión y las proscripciones, el peronismo sigue siendo “la principal expresión del pueblo” en la Argentina y en la provincia de Buenos Aires. También advirtió que una democracia con proscripción es una democracia incompleta.

“Gran parte del pueblo argentino hoy está pidiendo poder elegir libremente a quien quiera”, expresó, y llamó a fortalecer el sistema democrático para garantizar la participación política plena.

El diputado finalizó su homenaje con una frase que sintetizó el tono político y emotivo de su discurso: “Por más que lo quieran pisar, al peronismo no lo van a poder borrar. Acá hay una dignidad en nuestro pueblo, y la dignidad, señor presidente, no se fusila”.

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