miércoles 10 de junio de 2026
- Edición Nº2744

Provincia

Una planta cloacal paralizada expone el impacto del freno a la obra pública en Saladillo

13:59 | El proyecto había sido pensado para ampliar el saneamiento y mejorar el tratamiento de efluentes. Con Nación fuera del esquema, el distrito busca auxilio provincial.



El Gobierno nacional oficializó su desvinculación de la obra de ampliación y refuncionalización de la planta de tratamiento de efluentes cloacales de Saladillo, un proyecto considerado estratégico para el saneamiento ambiental del distrito y que quedó inconcluso tras el cambio de gestión en la Casa Rosada.

La decisión fue confirmada por el intendente José Luis Salomón, luego de firmar un convenio con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación. Con ese acuerdo, el Estado nacional se retira formalmente del proyecto y el municipio queda obligado a buscar nuevas alternativas de financiamiento para poder terminar una infraestructura clave para la ciudad.

La obra había sido impulsada durante la gestión del Frente de Todos, con financiamiento nacional a través del ENOHSA y recursos provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo. Su objetivo era ampliar la cobertura cloacal, mejorar el tratamiento de los líquidos residuales y acompañar el crecimiento urbano de Saladillo con una solución estructural para el sistema de saneamiento.

Una obra avanzada, pero paralizada

Según indicaron desde la comuna, los trabajos se frenaron poco después de la llegada de Javier Milei al Gobierno nacional, en el marco de la política de paralización de la obra pública. Para ese momento, la planta registraba un avance cercano al 80%, aunque algunas estimaciones posteriores ubicaron el progreso en torno al 88%.

Ese nivel de ejecución convirtió al proyecto en uno de los casos más sensibles dentro del mapa de obras inconclusas en el interior bonaerense: una inversión millonaria, avanzada en gran parte, pero sin los fondos necesarios para llegar a su etapa final.

El proceso de salida de Nación no fue simple. Durante varios meses, el municipio negoció modificaciones al convenio original, ya que algunas cláusulas pretendían trasladar a la comuna la responsabilidad total de concluir la obra. Salomón rechazó esa posibilidad al advertir que el costo excede ampliamente la capacidad financiera de cualquier administración local.

La pelota pasa a la Provincia

Con la Nación fuera del esquema, el foco ahora está puesto en la Provincia de Buenos Aires. El intendente aseguró que existe predisposición política por parte del gobierno de Axel Kicillof para retomar el proyecto, aunque antes deberán resolverse aspectos administrativos y contractuales pendientes.

Funcionarios bonaerenses del área de Infraestructura y Recursos Hídricos ya habían manifestado en distintas oportunidades la intención de avanzar con la finalización de la planta. Sin embargo, por ahora no hay una definición concreta sobre los plazos ni sobre el mecanismo de financiamiento que permitiría reactivar los trabajos.

La importancia de la obra no es menor. Su puesta en funcionamiento permitiría mejorar el tratamiento de efluentes cloacales, ampliar el servicio para miles de vecinos y reducir riesgos sanitarios y ambientales a largo plazo. También representa una infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento futuro de Saladillo.

El reclamo por las obras inconclusas

El caso de Saladillo se inscribe en una discusión más amplia entre la Provincia y la Nación por las obras públicas paralizadas desde el inicio del gobierno libertario. Desde la administración bonaerense vienen reclamando el traspaso o la reactivación de proyectos considerados estratégicos, especialmente aquellos que ya presentan altos niveles de avance y requieren una inversión menor para su finalización.

Mientras tanto, en Saladillo crece la expectativa por una definición que permita evitar que la planta quede convertida en otro símbolo del abandono de la obra pública. Con la Nación corrida del financiamiento y el municipio sin capacidad económica para afrontar el cierre del proyecto, todas las miradas apuntan ahora a Kicillof.

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