lunes 08 de junio de 2026
- Edición Nº2742

Provincia

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Deuda récord y desigual: en el conurbano la mora muestra la grieta social más dura

17:41 | Mientras Vicente López registra un 15,1% de deudores en mora tardía, Florencio Varela trepa al 38,3%, en una radiografía del endeudamiento desigual.



El incumplimiento de pago en créditos familiares alcanzó niveles récord y encendió una nueva alarma sobre la situación económica de los hogares argentinos. Según un informe de la consultora Analytica, en abril el 26,9% de las personas con alguna deuda en el sistema financiero ampliado registró mora tardía, es decir, atrasos superiores a los 90 o 120 días. El dato equivale a unos 5,3 millones de argentinos.

El problema atraviesa a todo el país, pero muestra con especial crudeza las desigualdades sociales y territoriales. En el conurbano bonaerense, donde conviven municipios de altos ingresos con distritos profundamente golpeados por la precarización laboral, la caída del consumo y el endeudamiento cotidiano, la brecha resulta contundente: mientras Vicente López registra un 15,1% de deudores en mora tardía, Florencio Varela trepa al 38,3%.

El informe sostiene que 19,8 millones de argentinos tienen algún crédito activo. De ese total, 14,3 millones mantienen al menos una deuda con bancos y 5,5 millones se encuentran endeudados exclusivamente por fuera del circuito bancario formal, a través de fintech, mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, casas de electrodomésticos o fideicomisos financieros.

La cartera de crédito a familias en el sistema financiero ampliado muestra una irregularidad del 15,4%. Sin embargo, cuando se observa la cantidad de personas afectadas, el panorama se agrava: más de una de cada cuatro personas endeudadas está en mora tardía. El dato desnuda una economía familiar cada vez más exigida, en la que el crédito deja de funcionar como herramienta de consumo o inversión y pasa a convertirse en un salvavidas caro para llegar a fin de mes.

El conurbano, entre dos realidades

Dentro de la provincia de Buenos Aires, el conurbano aparece como uno de los territorios donde la morosidad permite leer con mayor claridad la desigualdad. Los municipios con menores niveles de incumplimiento son Vicente López, con 15,1%; San Isidro, con 20,2%; Morón, con 21,9%; Tres de Febrero, con 23%; e Ituzaingó, con 25%.

En el otro extremo, los distritos más afectados son Florencio Varela, con 38,3%; José C. Paz, con 37,3%; Moreno, con 35,9%; Malvinas Argentinas, con 35,1%; y Merlo, con 34,4%. La diferencia entre el norte del conurbano y los municipios del segundo y tercer cordón expone una fractura económica que no se explica solamente por el acceso al crédito, sino también por la calidad del empleo, los ingresos reales, la informalidad y el costo cotidiano de vivir.

En los distritos más vulnerables, el endeudamiento suele estar menos vinculado a grandes consumos y más atado a necesidades básicas: alimentos, servicios, medicamentos, alquileres, electrodomésticos esenciales o refinanciaciones de deudas previas. El resultado es una cadena difícil de cortar, donde cada atraso genera intereses, punitorios y nuevas condiciones de pago que empujan a las familias a una situación más frágil.

Los jóvenes, el sector más comprometido

Uno de los datos más preocupantes del informe de Analytica es el impacto entre los jóvenes. En la franja de 18 a 30 años, la morosidad alcanza casi el 40%: llega al 39% entre los hombres y al 38,1% entre las mujeres. En términos de montos involucrados, la irregularidad alcanza el 27,9% en hombres y el 26,8% en mujeres.

La consultora vincula este fenómeno con el deterioro de la inserción laboral juvenil. Entre finales de 2024 y 2025, la desocupación en mujeres de 14 a 29 años subió de 13,8% a 16,8%, mientras que en los varones pasó de 12,5% a 16,2%. Es decir, los jóvenes no solo enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos estables, sino que también cargan con deudas que, en muchos casos, contraen para sostener consumos básicos o cubrir gastos que sus ingresos no alcanzan a pagar.

La situación golpea con más fuerza a quienes tienen menor capacidad de facturación. En la categoría A del monotributo, la irregularidad de cartera llega al 14% y el 17,9% de las personas se encuentra en mora tardía. En cambio, en la categoría K, la de mayor facturación, esos porcentajes bajan a 7,5% y 8,5%, respectivamente.

El norte, entre alta mora y bajo acceso al crédito formal

A nivel nacional, las provincias del norte y de menores ingresos aparecen entre las más afectadas. San Juan encabeza el ranking de morosidad con 36%, seguida por La Rioja, con 35,3%, y Catamarca, con 34,8%. En el otro extremo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registra el nivel más bajo, con 16,1%, seguida por La Pampa, con 19,5%, y Neuquén, con 23,6%.

El informe advierte que varias provincias del norte no solo presentan altos niveles de mora, sino también una baja incidencia del crédito formal por habitante. Santiago del Estero, Corrientes y Jujuy se ubican entre las jurisdicciones con menor proporción de deudores formales respecto de su población. Esto muestra que el problema no es únicamente el incumplimiento, sino también el acceso desigual al crédito regulado y la expansión de mecanismos de financiamiento más caros o menos protegidos.

En cuanto al nivel de deuda mediana, la Patagonia lidera el ranking. Tierra del Fuego aparece al frente con $1.126.000, seguida por Neuquén, con $842.000, y Santa Cruz, con $819.000. CABA registra $796.000, mientras que la provincia de Buenos Aires y Chaco figuran con $537.000. Formosa presenta el valor más bajo, con $457.000.

Caputo, los bancos y una mora que ya incomoda al Gobierno

Los datos se conocieron luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, reconociera que mantuvo conversaciones con los bancos para pedirles que extiendan plazos y reduzcan tasas en las refinanciaciones. “Nosotros hemos hablado con los bancos y les hemos dicho: ‘Muchachos, no funciona así, denle plazo y tasa baja porque si no, no van a poder’”, aseguró en una entrevista.

Desde la lectura oficial, el aumento de la mora aparece como una consecuencia del reacomodamiento del sistema financiero. Según esa mirada, durante la gestión anterior una parte importante del crédito se dirigía al sector público y ahora los bancos volvieron a orientar financiamiento al sector privado. Sin embargo, el propio Gobierno reconoce que en esa transición algunas entidades otorgaron créditos de baja calidad y luego, ante el crecimiento de la mora, comenzaron a mostrarse más reticentes a seguir prestando.

El problema es que detrás de esa explicación financiera hay millones de hogares que ya no logran cumplir con sus obligaciones. La mora récord no solo expresa una falla de los bancos o de las fintech, sino también el deterioro del poder adquisitivo, la inestabilidad laboral y la expansión de un endeudamiento que muchas familias utilizan para cubrir lo que antes pagaban con ingresos.

En el conurbano bonaerense, esa tensión se ve con nitidez. La distancia entre Vicente López y Florencio Varela no es solo una diferencia estadística: es la radiografía de un país donde el acceso al crédito, la posibilidad de pagar y el margen para no caer en mora dependen cada vez más del lugar donde se vive, del empleo disponible y del nivel de ingresos.

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