Con este resultado, la inflación acumulada en lo que va del año alcanzó el 14%. En la comparación mensual, tanto los bienes como los servicios se movieron en niveles similares: los primeros aumentaron 2,1%, mientras que los segundos avanzaron 2,2%.
El dato porteño vuelve a ser observado como una señal previa de cara a la medición nacional del INDEC, aunque con las particularidades propias de la estructura de consumo de la Ciudad. La desaceleración, sin embargo, no implica que todos los rubros hayan aflojado al mismo ritmo: algunos capítulos sensibles para los hogares, como Educación, Salud y Alimentos, continuaron mostrando subas por encima del promedio general.
Educación, Salud y alimentos, entre los rubros que más presionaron
Las divisiones que más aumentaron durante mayo fueron Educación, con una suba del 3,1%, y Salud, que avanzó 3%. En ambos casos, el incremento estuvo vinculado principalmente a las cuotas de los colegios privados y de la medicina prepaga.
Alimentos y bebidas no alcohólicas también se ubicó por encima del nivel general, con un aumento del 2,8%. Dentro de ese capítulo, se destacaron las subas en verduras, tubérculos y legumbres, que saltaron 14,5%; leche, productos lácteos y huevos, con un incremento del 3,7%; y pan y cereales, que subieron 2,6%. En sentido contrario, la baja del 3,4% en frutas ayudó a moderar el resultado final del rubro.
La dinámica de los bienes estuvo explicada principalmente por los aumentos en alimentos y, en menor medida, por los combustibles, productos de limpieza y medicamentos. En tanto, el comportamiento de los servicios respondió a las subas en alquileres, prepagas, restaurantes, bares, casas de comida, colegios privados y gastos comunes de la vivienda.
Como contracara, se registraron bajas en los pasajes aéreos y en el alojamiento en hoteles, dos componentes que colaboraron para contener el índice general.
Los estacionales jugaron a favor
Uno de los factores centrales detrás de la desaceleración fue el comportamiento de los precios estacionales, que apenas avanzaron 0,1% en mayo. El aumento en verduras fue compensado por las caídas en pasajes aéreos, alojamiento hotelero por motivos turísticos y frutas.
Los precios regulados, en cambio, tuvieron una suba más marcada y treparon 2,8%. Allí impactaron las cuotas de medicina prepaga y colegios, las actualizaciones en el boleto de colectivo urbano y las tarifas residenciales del servicio de agua.
En transporte, el aumento final fue de apenas 1,2%, pese a que el subte y el tren subieron 5,5% y el colectivo 2,5%. La baja del 14,4% en los pasajes aéreos ayudó a moderar el promedio del capítulo.
Por su parte, la inflación núcleo, que permite observar la tendencia de fondo al excluir componentes estacionales y regulados, también se ubicó en 2,1%, igual que el índice general.
Economistas destacan una desaceleración, pero advierten por rubros sensibles
El economista Salvador Vitelli, de Romano Group, señaló que la inflación porteña fue la menor desde agosto de 2025 y destacó que los estacionales jugaron un rol favorable. Sin embargo, remarcó que la inflación núcleo también recortó 0,2 puntos porcentuales y se ubicó en 2,1%.
Vitelli sostuvo que bienes y servicios acumulan dos meses consecutivos de bajas en su ritmo de aumento, aunque advirtió que rubros como alimentos y salud se mantuvieron cerca del 3%. Además, señaló que el índice empieza a dejar atrás el impacto de las subas en combustibles y derivados.
En la misma línea, Florencia Blanc, senior economist de Aldazabal, indicó que la desaceleración estuvo impulsada tanto por los precios estacionales como por los precios núcleo, mientras que los regulados subieron 2,8%. La economista remarcó que las tres categorías marcaron una desaceleración respecto de abril.
Por su parte, Gonzalo Semilla, director del Observatorio de Estadísticas Regionales de la UPSO, afirmó que mayo se convirtió en el tercer mes consecutivo de desaceleración inflacionaria, luego de que el ritmo pasara del 3% en marzo al 2,1% en mayo.
El especialista destacó que el capítulo de alimentos y bebidas mostró aumentos en productos representativos de la mesa argentina, como el pan y los lácteos, aunque también observó una desaceleración en el precio de la carne. Según analizó, la estabilidad en ese rubro resultó relevante por su peso dentro del consumo de los hogares.
Semilla también señaló que los servicios públicos, como luz, agua y gas, se ubicaron con aumentos cercanos al 1,3%, mientras que los alquileres se movieron a un ritmo cercano al 3%. En transporte, remarcó una marcada desaceleración respecto de meses previos.