El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, estimó que entre 250 mil y 300 mil personas participaron de la despedida pública a Carlos “Indio” Solari en Avellaneda, en una jornada marcada por la emoción, la lluvia, el frío y una multitud que convirtió el funeral en una ceremonia popular.
En diálogo con Infobae al Amanecer, el funcionario brindó detalles del operativo que se montó para garantizar el orden y la convivencia durante el velatorio del líder ricotero, que reunió a miles de fanáticos en el microestadio municipal José María Gatica y sus alrededores.
“Estamos ya comenzando a desarmar todo el operativo. Desde las cinco y media de la mañana, el Gobierno Municipal está con los camiones hidrantes limpiando toda la ciudad, levantando la basura, todo ese trabajo que corresponde hacer”, explicó Alonso, al señalar que las tareas de desmontaje continuarían durante varias horas.
Según precisó, el retiro de rejas y fenólicos demandaría parte de la jornada, aunque estimó que “para después del mediodía, para eso de las tres, cuatro de la tarde, la ciudad ya va a estar normalizada”.
Un operativo que comenzó el viernes
Alonso remarcó que la organización comenzó el viernes por la noche, cuando los equipos de seguridad y asistencia se instalaron en Avellaneda para planificar el despliegue. “Se inició el viernes a las nueve de la noche. Ya estábamos instalados en este lugar planificando cómo iba a ser todo”, indicó.
El ministro sostuvo que en 24 horas se logró implementar un operativo que acompañó una despedida de más de veinte horas, construida, según sus palabras, por la propia comunidad de seguidores del Indio.
El despliegue incluyó la participación de bomberos, Defensa Civil, promotores de salud, voluntarios y distintas áreas estatales. Alonso calculó que unas 20 mil personas estuvieron involucradas en las tareas de organización y asistencia.
“Los bomberos tuvieron un rol muy importante junto con Defensa Civil, con los promotores de salud, con los voluntarios. Yo creo que debemos llegar a unas veinte mil personas que participaron de la organización”, señaló.
En ese marco, destacó la decisión del gobierno bonaerense de acompañar a la familia Solari y facilitar la despedida pública. “Nuestro gobernador tomó la decisión de acompañar a la familia. No había chance de que no hiciéramos esto. No podíamos no hacer la despedida del Indio”, afirmó.
Entre la lluvia, el frío y 19 kilómetros de fila
La despedida se desarrolló en medio de condiciones climáticas adversas, con lluvia y bajas temperaturas durante buena parte de la noche. Sin embargo, miles de fanáticos permanecieron en la fila para ingresar al velatorio.
“Desde las ocho de la noche llovió, hizo frío y hasta las cuatro y media, cinco de la mañana, había gente que entraba, poquita, empezó a ser menos”, relató Alonso.
El funcionario explicó que la familia Solari pidió extender el horario para permitir el ingreso de los últimos seguidores. “Los que tomaban las decisiones son la familia. Nosotros estuvimos gestionando este gran operativo que duró tantas horas”, aclaró.
Sobre la cantidad de asistentes, Alonso evitó convalidar algunas cifras que hablaban de un millón de personas, aunque reconoció la magnitud extraordinaria de la convocatoria. “La verdad que no lo puedo saber yo. Nosotros calculamos que más o menos ingresaban quince mil personas por hora. Estuvimos veinte horas. Ponele que habrán sido doscientas cincuenta mil, trescientas mil personas”, estimó.
El ministro también describió el clima que se vivió en las inmediaciones, donde la espera no tuvo el tono habitual de una fila silenciosa, sino el de una ceremonia colectiva. “En estos diecinueve kilómetros de fila había parlantes, la gente cantaba, bailaba, tomaba mate, comía. Había un encuentro y una celebración”, señaló.
Una multitud sin incidentes
Uno de los puntos destacados por Alonso fue el carácter pacífico de la despedida. Pese a la masividad del evento, el funcionario remarcó que no se registraron incidentes de gravedad y valoró el comportamiento de la comunidad ricotera.
La despedida del Indio Solari, en ese sentido, volvió a mostrar una postal conocida: una multitud atravesada por canciones, banderas, memoria afectiva y códigos propios. Una comunidad que, durante décadas, convirtió cada recital en una experiencia colectiva y que esta vez volvió a reunirse para despedir a una de las figuras más influyentes de la cultura popular argentina.
Alonso también pidió respeto para la intimidad de la familia luego del funeral público. “La familia nos pidió mucho respeto. Le pedimos a los medios de comunicación que sean muy respetuosos. La familia ha sido muy generosa con todos, con los medios, con la comunidad, y nos piden que esta última instancia sea privada”, remarcó.
El pasado ricotero del ministro
Sobre el final de la entrevista, Alonso dejó de hablar únicamente como funcionario y se permitió recordar su vínculo personal con la música del Indio Solari y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Visiblemente emocionado, contó que su primer recital fue precisamente de Los Redondos. “Mi primer recital fue en el teatro Bambalinas a los catorce años”, recordó.
Luego agregó: “En el teatro Bambalinas, en San Telmo, sin que mi familia supiera. Con unos amigos fuimos allí y me ha acompañado toda la adolescencia”.
El ministro reconoció que el operativo estuvo atravesado por una fuerte carga emocional y por la presión de garantizar que una despedida de semejante magnitud pudiera desarrollarse sin desbordes. “Tuve mucha presión por todo lo que pasó”, admitió.