La senadora bonaerense Malena Galmarini presentó un proyecto de ley para regular el uso de agua potable en la provincia de Buenos Aires y limitar su consumo en actividades que no sean de uso humano directo, como el lavado de autos, veredas y fachadas.
La iniciativa apunta centralmente a los lavaderos de automóviles, que deberán usar agua de pozo o industrial cuando sea posible e incorporar equipos con inyección de aire u otras tecnologías que reduzcan el consumo. Según Galmarini, estos sistemas logran resultados similares con mucho menos agua.
También alcanza a edificios con más de diez departamentos y a comercios de alto consumo, que estarán obligados a instalar reguladores de caudal o sistemas de presión. Los establecimientos que superen los 150 m³ mensuales deberán sumar equipos para reutilizar el agua en distintas etapas del lavado.
La legisladora ejemplificó que un baldeo de vereda puede gastar 300 litros, pero con equipos eficientes baja a 60. El proyecto incluye además campañas de concientización con cartelería, difusión en medios y mensajes en las facturas de servicios.
Quienes no cumplan enfrentarán multas equivalentes a entre 200 y 1.000 m³ de agua, con penalidades más duras para reincidentes. Lo recaudado irá a programas definidos por el Ejecutivo provincial.
Galmarini sostuvo que el crecimiento urbano y el cambio climático exigen medidas concretas. El proyecto complementa la legislación ambiental vigente y el Código de Aguas bonaerense, con el objetivo de construir una política de uso eficiente del recurso a largo plazo.