sábado 06 de junio de 2026
- Edición Nº2740

País

la misa ricotera más grande

La despedida del Indio será este domingo en Parque Dominico, Avellaneda

12:26 | Tras la muerte de Carlos Alberto Solari, miles de fanáticos se reunieron de manera espontánea en distintos puntos del país para cantar, llorar y sostener una despedida colectiva. Medios oficiales confirmaron que el lugar del velorio será este domingo a las 11 en Parque Domínico, salón Gatica, partido de Avellaneda,



La muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari sacudió al país y transformó el duelo en una postal colectiva. A pocas horas de conocerse la noticia, las plazas comenzaron a llenarse de fanáticos que no esperaron una convocatoria formal para salir a despedir a una de las voces más potentes y populares del rock nacional. Como suele pasar con los mitos, la organización llegó después: primero apareció la necesidad de estar juntos. Humanidad básica, esa cosa rara que a veces todavía funciona.

La Plaza de Mayo se convirtió en el epicentro de una despedida que rápidamente se replicó en distintos puntos del país. Hubo encuentros espontáneos en La Plata, Mendoza, Formosa, Río Grande, Rosario, Córdoba, Salta, Jujuy, Tucumán, San Juan, San Luis, Catamarca, Neuquén, Bariloche y otras ciudades donde la tristeza encontró una forma conocida: banderas, remeras, abrazos, parlantes, pogo y canciones.

La escena se repitió con una intensidad difícil de reducir a una crónica tradicional. No hubo una única consigna ni un único organizador. Tampoco hizo falta. Las llamadas “misas ricoteras” volvieron a funcionar como territorio común para distintas generaciones: quienes siguieron a Los Redondos desde sus primeros años, quienes viajaron durante décadas detrás del Indio y quienes llegaron a esas canciones por herencia familiar, por barrio, por amigos o por pura curiosidad musical.

En las plazas convivieron el llanto y la celebración. La muerte del Indio no fue recibida como una despedida silenciosa, sino como un grito de desahogo. Sonaron clásicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de su etapa solista, mientras miles de personas cantaron letras que ya forman parte de una memoria popular que excede largamente al rock.

La figura de Solari volvió a mostrarse en toda su dimensión federal. Su obra, construida lejos de los moldes tradicionales de la industria musical y sostenida por una comunidad de seguidores pocas veces vista en la cultura argentina, volvió a reunir multitudes sin escenario, sin pantallas y sin necesidad de conducción. Apenas canciones. Apenas cuerpos reunidos. Apenas un país demostrando que, cuando quiere, todavía sabe llorar en conjunto sin pedir permiso a ningún algoritmo miserable.

En paralelo a las despedidas espontáneas, finalmente se confirmó este sábado al mediodía que el lugar del velorio del Indio Solari será este domingo a las 11 en Parque Domínicosalón Gatica, partido de Avellaneda, según confirmaron a Infobae, fuentes de la municipalidad que encabeza Jorge Ferraresi.

El predio es un espacio verde y polideportivo público de 10 hectáreas ubicado en Villa Domínico, en el Partido de Avellaneda del Gran Buenos Aires. Habrá un operativo de seguridad de 1500 personas, ya hay 700 en el lugar.

El predio se llama oficialmente Parque Los Derechos del Trabajador y su denominación popular proviene de los terrenos que pertenecieron a su fundador, el ciudadano alemán Jorge Domínico.

También en Comodoro Rivadavia, donde Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado tenían previsto presentarse este sábado. Si bien en una primera instancia, la decisión era suspenderla, laa banda comunicó que no suspenderá la fecha y planteó que, en medio del golpe, reunirse y estar cerca aparece como una forma posible de reparación. La música, otra vez, como refugio.

La muerte del Indio Solari deja un vacío enorme en la cultura popular argentina, pero las imágenes de las últimas horas también confirman algo más: su obra ya no le pertenece solamente al artista. Vive en las plazas, en los recitales recordados, en los viajes interminables, en los tatuajes, en las banderas, en las familias que se pasaron canciones como quien entrega una contraseña secreta.

El Indio murió, pero su despedida empezó con miles cantando en la calle. Y tal vez ahí esté la medida de su legado: no en la solemnidad del homenaje oficial, sino en esa multitud que salió a buscarse entre desconocidos para decir, con la voz quebrada y los pies en el pogo, que algunas canciones no terminan nunca.

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