El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, volvió a tensar la cuerda con la administración bonaerense de Axel Kicillof y ratificó las medidas de seguridad y control impulsadas por su gestión en los límites entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el mandatario del PRO salió al cruce de las críticas recibidas desde sectores bonaerenses y defendió el despliegue de controles en los accesos a la Capital Federal, en el marco de una disputa política que tiene a la seguridad como uno de sus principales campos de batalla.
“No vamos a pedir perdón por cuidar a los porteños”, sostuvo Macri, en una frase que volvió a marcar el tono confrontativo de la discusión con el gobierno provincial. La declaración no quedó ahí: el jefe de Gobierno insistió en que la Ciudad debe proteger a sus vecinos frente a los problemas de inseguridad que, según su mirada, se profundizan del otro lado de la General Paz.
No vamos a pedir perdón por cuidar a los porteños.
— Jorge Macri (@jorgemacri) June 4, 2026
Un muro de control contra la barbarie y el desgobierno de Kicillof.
Ley y orden. pic.twitter.com/DLdWvWGYr1
En ese sentido, utilizó una de sus expresiones más duras contra Kicillof al hablar de “un muro de control contra la barbarie y el desgobierno” del gobernador bonaerense. La frase, lejos de bajar la temperatura, buscó consolidar el perfil de una gestión que viene ubicando la agenda de seguridad en el centro de su discurso público.
Macri completó su mensaje con una consigna breve, directa y ya incorporada al libreto político de su administración: “Ley y orden”. Con esa definición, el jefe de Gobierno buscó contrastar su política de control territorial con la situación que atribuye a la Provincia, en una pulseada que excede la gestión cotidiana y se proyecta sobre el escenario electoral.
La respuesta porteña se produjo luego de los cuestionamientos que surgieron desde el oficialismo bonaerense por las políticas de seguridad aplicadas en los accesos a la Ciudad. Desde la Provincia vienen objetando el enfoque de la administración de Macri, al considerar que la discusión sobre la inseguridad no puede reducirse a una lógica de frontera entre distritos que conviven dentro del mismo entramado urbano.
Sin embargo, desde la Ciudad insisten en que los controles forman parte de una estrategia preventiva para resguardar a quienes viven, circulan y trabajan en territorio porteño.