viernes 05 de junio de 2026
- Edición Nº2739

País

Repercusiones

Murió el Indio Solari: tenía 77 años y deja un legado imborrable en el rock argentino

09:42 | Fundador de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y líder de un fenómeno popular sin comparación, el músico falleció este viernes. Se había retirado de los escenarios en 2023 tras confirmar que padecía Parkinson, pero siguió activo con proyectos virtuales y colaboraciones.



El rock y la cultura argentina están de luto. Este viernes 5 de junio murió Carlos Alberto “Indio” Solari a los 77 años. La noticia golpeó de lleno a millones de seguidores que lo convirtieron en un ícono absoluto, un artista que trascendió la música para volverse símbolo de resistencia, poesía callejera y pertenencia popular.

Nacido en Paraná, Entre Ríos, el 17 de enero de 1949, pero platense por adopción, Solari empezó a forjar su mito a mediados de los 70. En 1976, junto a Skay Beilinson, fundó en La Plata Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Lo que nació como un proyecto under, con estética circense y letras crípticas, se transformó en la banda más convocante del país sin pasar por los grandes medios. 

La era Redonda: nueve discos y una liturgia propia  
Entre 1985 y 2000, Los Redondos editaron nueve discos de estudio que son piezas clave del rock nacional: Gulp!, Oktubre, Un baión para el ojo idiota, Bang! Bang!... Estás liquidado, La Mosca y la Sopa, Lobo Suelto, Cordero Atado, Luzbelito, Último Bondi a Finisterre y Momo Sampler. Sin videoclips, sin entrevistas y con difusión casi nula en radios comerciales, lograron algo inédito: llenar estadios solo con el boca en boca. 

El pico fue en abril de 2000, cuando metieron 70.000 personas en el Estadio Monumental de River. Cada show era una “misa ricotera”, un ritual con banderas, bengalas y códigos propios. La banda se separó en noviembre de 2001, tras un comunicado que partió al medio a una generación. Nunca volvieron a tocar juntos.

La etapa solista y las multitudes récord  
Lejos de apagarse, Solari reinventó el fenómeno. En 2004 debutó como solista con El Tesoro de los Inocentes, acompañado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Con esa banda grabó cuatro discos más: Porco Rex, El Perfume de la Tempestad, Pajaritos, Bravos Muchachitos y El Ruiseñor, el Amor y la Muerte. 

Si Los Redondos habían sido masivos, el Indio solista fue descomunal. Rompió todos los récords de convocatoria del país: 120.000 personas en Tandil en 2011, 150.000 en Gualeguaychú en 2014, más de 170.000 en Mendoza en 2013. Cada recital paralizaba ciudades enteras y generaba una economía propia alrededor de “las misas”.

Olavarría, el Parkinson y el retiro  
Su último show presencial fue el 11 de marzo de 2017 en Olavarría. Más de 300.000 personas llegaron a una ciudad de 100.000 habitantes. El recital terminó en tragedia por desbordes organizativos: dos muertos y decenas de heridos. Fue su despedida de los escenarios físicos.

Un año antes, en 2016, había confirmado que padecía Mal de Parkinson. “Es el señor Parkinson el que me está pegando”, dijo en una entrevista con Mario Pergolini. En marzo de 2023, anunció su retiro definitivo de los shows en vivo: “No voy a volver a tocar más, ya no tengo ganas de seguir con la cosa de los shows”.

Creatividad hasta el final  
La enfermedad no frenó su producción. En 2020 fue parte de un show por streaming donde apareció como holograma. En 2022 lanzó El Mister y los Marsupiales Extintos, un proyecto audiovisual que subió a su canal de YouTube con canciones inéditas y una estética distópica. 

Su última gran aparición fue en 2024 junto a Wos. Prestó su voz para “Quemarás”, tema que lo conectó con el público más joven y superó las 30 millones de reproducciones. También publicó dos libros: Escenas del delito americano y La vida es una misión secreta, donde desplegó su faceta de escritor.

Un legado eterno  
El Indio Solari no fue solo un músico. Fue un poeta que le puso palabras al desencanto, la fiesta y la rabia de varias generaciones. Creó un universo propio con un lenguaje único, personajes como el Capitán Buscapina y frases que se volvieron bandera: “Violencia es mentir”. 

Se va el artista, pero queda la obra. Quedan sus discos, sus libros y una comunidad que transformó cada recital en un acto de fe. Para millones, el Indio no murió: pasó a la inmortalidad. Hoy, el rock argentino despide a su máximo mito popular.

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