lunes 10 de agosto de 2026
- Edición Nº2805

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Morón: Ghi faltó a la interpelación y su secretario lo contradijo en cuatro puntos

04/06/2026 17:31 | El secretario de Seguridad de Morón, Damián Cardoso, fue el encargado de responder ante el Concejo Deliberante por el escándalo de la exfuncionaria Luna Ortigoza. Pero su exposición, lejos de cerrar la crisis, dejó al descubierto diferencias con la versión pública del intendente Lucas Ghi.



La crisis política en Morón por el caso de la funcionaria municipal vinculada a una causa por drogas sumó un nuevo capítulo en el Concejo Deliberante. El intendente Lucas Ghi no asistió a la interpelación convocada por los concejales y en su lugar envió al secretario de Seguridad, Damián Cardoso, quien terminó protagonizando una exposición que dejó más tensiones que certezas.

La expectativa política estaba puesta en la presencia del jefe comunal, luego del escándalo desatado por Luna Ortigoza, exdirectora de Género del municipio, quien permanece prófuga de la Justicia tras el hallazgo de casi medio kilo de cocaína en su domicilio de Castelar durante una serie de allanamientos. Sin embargo, Ghi decidió no concurrir y delegó las explicaciones en Cardoso, exdiputado provincial del PRO y actual funcionario del gabinete municipal.

Durante las más de cuatro horas de exposición, el secretario de Seguridad intentó defender la actuación del Municipio, promocionar la gestión de su área y tomar distancia de las responsabilidades políticas del caso. Pero, en ese recorrido, terminó contradiciendo en al menos cuatro oportunidades al propio intendente que debía representar.

Uno de los puntos centrales tuvo que ver con la participación del Municipio en los operativos que derivaron en el hallazgo de estupefacientes. Apenas se conoció el caso, el gobierno local había difundido un comunicado en el que afirmó que los allanamientos habían sido “impulsados desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana para combatir el delito en el distrito”. Sin embargo, ante los concejales, Cardoso sostuvo que el área a su cargo no tenía conocimiento previo de los procedimientos y que fue informada con posterioridad por la Unidad Fiscal de Investigación.

La contradicción no pasó inadvertida, sobre todo porque una de las principales sospechas políticas que sobrevuela el caso es si Ortigoza pudo haber sido advertida antes de los allanamientos. La exfuncionaria continúa prófuga, un dato que incomodó al oficialismo y fue señalado por distintos ediles durante la interpelación.

Cardoso también se despegó de otra afirmación pública de Ghi. El intendente había señalado que Ortigoza “venía de otras gestiones”, en un intento por tomar distancia de su incorporación al gabinete. Pero el propio secretario de Seguridad aclaró que fue nombrada por Lucas Ghi el 1° de febrero de 2020, es decir, durante la actual administración municipal.

El tercer contrapunto apareció cuando el funcionario descartó que Ortigoza tuviera formación específica para desempeñarse en el área de políticas de Género. De esa manera, volvió a dejar expuesto al Ejecutivo local, que había sostenido la designación de la funcionaria desplazada hasta que el caso estalló judicial y políticamente.

La cuarta diferencia se produjo en torno al clima institucional abierto tras el escándalo. Mientras sectores cercanos al intendente denunciaron durante los últimos días un supuesto intento de destitución, Cardoso bajó el tono y sostuvo que consideraba válido el debate en el Concejo Deliberante. “Me parece perfecto el debate y el intercambio respetuoso con los concejales que tienen derecho a recibir las explicaciones pertinentes”, afirmó.

La exposición del secretario de Seguridad tuvo, además, un fuerte componente de autopromoción. Cardoso dedicó buena parte de su intervención a destacar la política de seguridad municipal, en un distrito golpeado por reclamos vinculados al robo automotor, las entraderas y el narcomenudeo. También defendió la creación de una policía local y sorprendió incluso a concejales del oficialismo al elogiar experiencias de municipios gobernados por la oposición, como San Miguel y Tres de Febrero.

El perfil político del funcionario tampoco pasó desapercibido. Cardoso fue diputado provincial por Unión PRO entre 2007 y 2011 y mantiene una mirada de seguridad asociada a posiciones punitivistas. Además, está vinculado a la ONG Control Ciudadano junto al empresario Ariel Diwan, referente de La Libertad Avanza en Morón.

La ausencia de Ghi fue uno de los puntos más cuestionados por los ediles. “Esperábamos a Lucas Ghi”, coincidieron distintos concejales que intervinieron durante la jornada. La frase sintetizó el malestar de la oposición, que reclamaba explicaciones directas del intendente frente a un caso que involucra a una funcionaria designada por su propia gestión.

Tras cuatro horas y media de debate, con momentos de tensión pero sin incidentes mayores, la lectura política en los pasillos del Concejo fue casi unánime: Cardoso no solo no logró cerrar la crisis, sino que terminó abriendo nuevas grietas dentro del oficialismo. Para varios concejales, el secretario “le soltó la mano” a Ghi, se desmarcó de la versión inicial del Municipio y utilizó la interpelación para reforzar su propia figura política.

El caso Ortigoza mantiene en alerta al gobierno municipal de Morón, que ahora enfrenta una doble presión: por un lado, la investigación judicial por drogas que continúa abierta; por el otro, el costo político de una funcionaria prófuga y de una interpelación en la que el intendente estuvo ausente, pero sus contradicciones quedaron más presentes que nunca.

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