miércoles 03 de junio de 2026
- Edición Nº2737

País

multitudinaria convocatoria

Ni Una Menos: la memoria de mujeres y disidencias volvió a ocupar las calles del país

21:17 | Las marchas en todo el país recordaron a Agostina Vega, Dulce Candia y todas las víctimas de violencia de género, en medio de fuertes críticas al desmantelamiento de políticas de protección.



A 11 años de la primera movilización de Ni Una Menos, miles de mujeres, diversidades, organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y políticas marcharon este miércoles en distintos puntos del país para exigir justicia por las víctimas de femicidios y reclamar políticas públicas concretas frente a la violencia machista.

La jornada estuvo atravesada por la conmoción provocada por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, cuyo caso volvió a exponer las fallas en los mecanismos de prevención, búsqueda, protección y respuesta estatal. También se recordó a Dulce María Beatriz Candia, la joven de 17 años asesinada en Misiones, en otro hecho que profundizó el reclamo colectivo.

Bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, la movilización volvió a reunir a una multitud frente al Congreso de la Nación y se replicó en ciudades de todo el país. La frase condensó no solo el pedido histórico contra los femicidios, sino también la denuncia por las condiciones económicas y sociales que profundizan la vulnerabilidad de mujeres y diversidades.

Una jornada marcada por la rabia y la memoria

En la Plaza del Congreso, las organizaciones feministas desplegaron fotografías de víctimas de violencia de género, que ocuparon buena parte de las veredas que rodean al Palacio Legislativo. Las imágenes funcionaron como una intervención política y como un recordatorio incómodo, de esos que la realidad insiste en poner delante aunque algunos prefieran mirar para otro lado.

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Según datos difundidos por organizaciones sociales, en lo que va de 2026 fueron asesinadas 100 mujeres, lo que equivale a un femicidio cada 31 horas. A su vez, el último informe de la Corte Suprema de Justicia registró 200 femicidios durante 2025, frente a los 228 contabilizados en 2024.

La movilización también puso en discusión la existencia de subregistros y el modo en que se construyen las estadísticas oficiales. Desde el movimiento feminista advirtieron que no se trata solo de contar muertes, sino de reconocer la especificidad de la violencia patriarcal y evitar su dilución bajo categorías que desconocen las desigualdades de género.

“Nuestras vidas no son desechables”

El acto central, previsto inicialmente para las 17, comenzó alrededor de las 18.30 debido a la masiva presencia de manifestantes. Durante la lectura del documento consensuado, las organizaciones expresaron su “tristeza y rabia” por los femicidios recientes y reclamaron justicia por Agostina Vega, Dulce Candia y todas las víctimas de violencia de género.

“Frente al gobierno de Javier Milei, que es negacionista de la violencia patriarcal, decimos que nuestras vidas no son desechables”, señalaron las referentes desde el escenario. También remarcaron que “las vidas de las pibas valen” y exigieron el fortalecimiento de los programas de prevención, asistencia y acompañamiento a víctimas.

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El documento apuntó contra los recortes en áreas vinculadas a las políticas de género y denunció un retroceso en los mecanismos de protección. En ese marco, las organizaciones llamaron a “unir las luchas y rebelarse” frente a un escenario que, advirtieron, combina violencia machista, ajuste económico, endeudamiento y precarización de la vida cotidiana.

Sindicatos, estudiantes y organizaciones políticas en las calles

La convocatoria contó con la participación de la CTA, la CGT, el Bloque Sindical Feminista, organizaciones estudiantiles, agrupaciones de jubilados y militantes de distintos espacios políticos, entre ellos el Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical y fuerzas de izquierda.

Durante la tarde, la movilización generó cortes y restricciones en avenidas centrales de la Ciudad de Buenos Aires, entre ellas Callao, Entre Ríos, Corrientes, Belgrano, de Mayo, Rivadavia y 9 de Julio, además de accesos a Plaza de Mayo y Tribunales.

Las columnas confluyeron frente al Congreso con pancartas, pañuelos violetas y carteles que reclamaron justicia, presupuesto y presencia estatal. También se escucharon consignas contra los discursos que relativizan la violencia de género y contra iniciativas que buscan instalar la idea de las “falsas denuncias” como eje del debate público. Desde la movilización respondieron con una frase repetida durante la jornada: “No hay falsas denuncias, faltan denuncias”.

Agostina, Dulce y todas

El femicidio de Agostina Vega se convirtió en uno de los nombres centrales de este nuevo 3J. La adolescente cordobesa fue asesinada y su crimen generó conmoción nacional. Su familia reclamó justicia, denunció demoras en la búsqueda y pidió que se investigue la posible participación de más personas.

En Córdoba, la movilización también tuvo como eje el pedido de verdad y justicia por Agostina. Su nombre atravesó carteles, cantos y documentos, como símbolo de una deuda que se renueva con cada femicidio: la necesidad de que las alertas se escuchen antes, de que las denuncias no sean minimizadas y de que el Estado actúe antes de que la violencia llegue al punto irreversible.

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A 11 años del primer grito de Ni Una Menos, la marcha volvió a demostrar que la memoria feminista sigue en las calles. Frente al dolor, las organizaciones respondieron con presencia colectiva. Frente al ajuste y el negacionismo, con reclamo político. Frente a cada intento de naturalizar la violencia, con una consigna que sigue marcando una época: vivas, libres y desendeudadas nos queremos.

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