La Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA) advirtió que la crisis económica volvió a profundizarse durante mayo y que ese deterioro se reflejó en la caída de los principales impuestos vinculados a la actividad, el consumo, la producción y el empleo formal.
El director ejecutivo del organismo, Cristian Girard, sostuvo que los últimos datos recaudatorios contradicen el discurso del Gobierno nacional sobre una supuesta recuperación económica. Según explicó, durante mayo registraron bajas interanuales tributos clave como Ingresos Brutos, Sellos, IVA, Impuesto al Cheque y los recursos asociados a la Seguridad Social.
En el caso de Ingresos Brutos, la caída fue del 8,4%, mientras que el Impuesto de Sellos retrocedió 11%. A nivel nacional, el IVA disminuyó 7,4% y el Impuesto al Cheque bajó 2,9%. También se verificaron descensos en los aportes y contribuciones vinculados al trabajo registrado.
“Más allá del relato que intenta instalar el Gobierno nacional, los datos muestran otra realidad. La recaudación de los impuestos vinculados a la actividad económica continúa cayendo y eso es consecuencia directa del deterioro que atraviesa la economía real”, afirmó Girard.
El funcionario bonaerense remarcó además que mayo fue el décimo mes consecutivo de caída en la recaudación del IVA, un indicador directamente relacionado con el nivel de consumo y movimiento económico. En ese marco, alertó que el primer tramo del año dejó uno de los peores registros de los últimos años.
“Estamos frente al peor inicio de año en materia recaudatoria desde 2017. La caída del IVA, del Impuesto al Cheque y de los recursos de la seguridad social refleja una crisis que tiene su epicentro en el mercado interno”, señaló.
Desde ARBA interpretaron que los números tributarios exhiben el impacto de una economía atravesada por la retracción de la actividad, la pérdida de empleo formal, el avance de la precarización laboral, el aumento de la desocupación y el deterioro del poder adquisitivo de los salarios.
Girard también expresó preocupación por la evolución del componente aduanero del IVA, que registró una baja del 18%. Según planteó, ese dato no sólo confirma la debilidad del mercado interno, sino que además podría encender alertas sobre eventuales maniobras de evasión vinculadas a las importaciones.
“Este dato confirma el escenario recesivo que atraviesa el mercado interno, pero además enciende señales de alarma porque podría estar reflejando un aumento de la evasión vinculada a las importaciones. Es una situación que requiere atención y control por parte del Estado”, sostuvo.
Finalmente, el titular de ARBA remarcó que la evolución de la recaudación constituye uno de los indicadores más precisos para medir el desempeño de la economía real. En ese sentido, insistió en que los datos actuales muestran una creciente debilidad de la actividad productiva y comercial, lejos de los signos de recuperación que busca instalar la administración nacional.