El Colegio de Ingenieros alertó que se está poniendo en peligro la seguridad del servicio eléctrico por diplomaturas de medición de puesta a tierra dictadas sin respaldo legal. Denuncian que el Colegio de Higiene y Seguridad ofrece estas capacitaciones aunque sus matriculados no tienen incumbencias para ejecutar esas tareas.
Qué dice la ley
La Ley Nacional de Educación Superior separa claramente las profesiones. El artículo 43 regula a las Ingenierías, como Civil, Industrial, Electricista y Electromecánica, y les otorga como actividad reservada "Diseñar, calcular, proyectar y dirigir la construcción de obras, instalaciones y sistemas". Una malla de puesta a tierra entra en esa categoría por ser parte de una instalación eléctrica y un sistema de seguridad estructural.
En cambio, las Licenciaturas están en el artículo 42. Los Licenciados en Higiene y Seguridad solo pueden "Planificar, organizar, dirigir y auditar aspectos relacionados con la prevención de riesgos laborales, la seguridad y el medio ambiente laboral". No pueden diseñar ni calcular instalaciones.
El conflicto con la Resolución 900/15
La Resolución 900/15 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo exige una medición anual de la puesta a tierra en ámbitos laborales. El protocolo debe ser firmado por un "profesional con incumbencias en la materia".
Desde el Colegio de Ingenieros remarcan que esa tarea solo la pueden hacer ingenieros formados y habilitados. El diseño, construcción y verificación de una puesta a tierra son actividades que generan riesgos a los ciudadanos y sus bienes. Sin embargo, advierten que la resolución dejó la puerta abierta a “actitudes inescrupulosas” de otras profesiones.
Responsabilidad civil y penal
Para el Colegio, firmar el protocolo no es pasar un número a una planilla. El profesional debe constatar el valor óhmico contra un cálculo de ingeniería eléctrica y validar si la malla es apta o requiere modificaciones. Eso implica fundamentos de cálculo propios de la Ingeniería.
“Firmar implica asumir la responsabilidad civil y penal de que una puesta a tierra es segura”, señalaron. Un licenciado no puede calcular cuántas jabalinas adicionales se necesitan, ni su longitud, ni diseñar un tratamiento químico del suelo para bajar la resistividad, ni dimensionar los conductores de enlace.
“Basta de desmanejo”
El Colegio de Ingenieros sostuvo que los Colegios profesionales no son gremios que avanzan por interés sectorial. “Estamos obligados a respetar la normativa en beneficio del bien general. La mejor acción para nuestros matriculados es verificar que hagan tareas propias de su incumbencia sin exponerlos a sanciones”, indicaron.
Criticaron que desde el Colegio de Higiene y Seguridad, “quizás por su reciente formación”, no comprendieron ese límite y avanzan con diplomaturas que no dan nuevas incumbencias.
La función del Licenciado en Higiene y Seguridad, aclaran, es administrativa: verificar que el riesgo eléctrico está controlado por un ingeniero habilitado. No tiene potestad de ejecutar la medición ni opinar sobre los contenidos técnicos.
Por eso piden rectificar la Resolución 900/15. “Debe decir de manera clara que quienes lleven a cabo tareas de Ingeniería deben ser Ingenieros. Hay que poner límite a la intervención de profesiones no capacitadas que consiguen prebendas por lobby político-sindical”, concluyeron. El bienestar de la población lo demanda.