La provincia de Buenos Aires sumó un nuevo foco de conflicto. Trabajadores del Servicio Penitenciario Bonaerense, personal retirado y familiares expusieron un extenso pliego de reclamos ante las autoridades. Denuncian deterioro salarial, sobrecarga laboral y falta de respuestas en un sector clave de la seguridad provincial.
El petitorio presentado deja al descubierto una serie de demandas. Piden jornadas y diagramas horarios acordes al desgaste físico y emocional de la función. También exigen regular el sistema de recargos y horas extraordinarias. Según el documento, el personal enfrenta sobreexigencia que impacta directo en la salud.
El punto central es el salario. Reclaman actualización urgente de horas extras y adicionales penitenciarios porque los montos quedaron desfasados frente a la inflación. Lo mismo ocurre con las partidas para uniformes y equipamiento, que ya no cubren los costos reales de la actividad.
El texto también exige asistencia psicológica y psico-laboral permanente. Piden mejoras en los espacios de descanso para quienes hacen guardias de 24 horas, al considerar que las condiciones actuales no permiten una recuperación adecuada.
Otro eje son los descuentos salariales. Solicitan que se respete el tope legal sobre el salario neto y advierten que el endeudamiento erosiona el carácter alimentario del sueldo. Además, reclaman transparencia en procedimientos internos sobre carpetas médicas, sanciones y reclamos laborales.
Más presión para la gestión Kicillof
El conflicto aparece en un momento delicado para Axel Kicillof. Las paritarias estatales siguen abiertas y no hay acuerdo general que descomprima la tensión en la administración pública. A eso se suma la incertidumbre por el pago del medio aguinaldo de junio, con dudas en varios organismos sobre fechas y condiciones.
El malestar penitenciario no es aislado. En los últimos meses hubo quejas similares en las fuerzas de seguridad bonaerenses. A principios de año, la Policía Bonaerense atravesó un período de tensión interna por reclamos salariales y laborales. Si bien no hubo medidas de fuerza extremas, el pedido de recomposición sigue vigente entre los efectivos.
Con este petitorio, el SPB refuerza la idea de que el descontento cruza a todas las áreas de seguridad provincial. Salarios deteriorados, recarga de horas, problemas de infraestructura y demandas históricas sin resolver vuelven a la agenda.
Desde el sector advierten que la situación se agrava y crece la bronca interna. Mientras esperan respuestas, el reclamo suma presión sobre el Gobierno bonaerense en un área estratégica del Estado.