sábado 30 de mayo de 2026
- Edición Nº2733

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La morosidad de las familias no encuentra techo: trepó al 12% en bancos y superó el 31% en fintechs

07:39 | La mora en los créditos familiares llegó al 12% en bancos durante abril, mientras que en fintechs alcanzó el 31,5%. El dato limita la expectativa oficial de que el crédito impulse el consumo.



El atraso en el pago de deudas de los hogares volvió a crecer en abril y encendió nuevas alarmas sobre la capacidad de consumo de las familias argentinas. Según un informe de la consultora 1816, elaborado a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad en los créditos bancarios otorgados a familias alcanzó el 12%, mientras que en las entidades no financieras, donde predominan las fintech, llegó al 31,5%.

El dato confirma una tendencia que se profundiza mes a mes y que pone límites a la posibilidad de que el crédito al consumo funcione como motor de la actividad económica. De acuerdo con el relevamiento, el 26,7% de las personas que tiene algún crédito en el sistema financiero, ya sea con bancos, billeteras virtuales u otras entidades, registra al menos un préstamo en situación irregular.

En el caso de las entidades financieras tradicionales, las deudas con atrasos de al menos 90 días subieron del 11,5% al 12% en abril para las familias. En las empresas, la irregularidad pasó del 3,1% al 3,3%, mientras que al considerar a todo el sector privado el indicador avanzó del 7% al 7,3%.

El deterioro más fuerte se observa en las líneas destinadas directamente al consumo cotidiano. Las tarjetas de crédito y los préstamos personales son los segmentos con mayores niveles de incumplimiento, mientras que los créditos prendarios e hipotecarios muestran porcentajes más bajos, aunque también con incrementos sostenidos.

Desde 1816 advirtieron que existe un círculo vicioso entre la morosidad creciente y las tasas altas. Las entidades financieras mantienen elevados los costos del crédito ante el aumento del riesgo de impago, pero esas mismas tasas dificultan que las familias puedan regularizar sus deudas o acceder a nuevas líneas de financiamiento.

Según el informe, la Tasa Nominal Anual promedio de un préstamo personal bancario fue del 66,9% durante los primeros 17 días hábiles de mayo. La cifra muestra una baja leve frente al 68,8% registrado en igual período de enero, pero continúa siendo alta en términos reales. En contraste, la tasa de REPO descendió de 39,3% a 20,3% en el mismo período.

La situación es todavía más delicada en las entidades no financieras, un universo que representa el 17% del total de préstamos otorgados al sector privado y donde tienen fuerte presencia las fintech. En abril, la morosidad de ese segmento saltó del 30,7% al 31,5%. Más de la mitad del financiamiento dentro de ese grupo se concentra entre Tarjeta Naranja y Mercado Libre.

Para la consultora, estos niveles de incumplimiento hacen difícil que el crédito a las familias pueda sostener la recuperación económica en el corto plazo. “Al menos de acá a las elecciones del año que viene, difícilmente el crédito a familias puede ser un motor muy relevante de la actividad económica, como lo fue en el segundo semestre de 2024 y el primero de 2025”, planteó el informe.

El diagnóstico contrasta con las señales que había transmitido el BCRA semanas atrás, cuando indicó que los bancos ya comenzaban a registrar mejoras en el cumplimiento de las deudas. Sin embargo, los datos anticipados por 1816 todavía no reflejan ese cambio de tendencia.

La autoridad monetaria también descartó la posibilidad de utilizar fondos públicos para asistir situaciones particulares de endeudamiento, por lo que no habría en carpeta un esquema de subsidios o rescate para las familias afectadas.

En ese marco, el aumento de la morosidad expone una tensión de fondo: mientras el Gobierno apuesta a que el financiamiento privado impulse el consumo y la actividad, una porción creciente de los hogares ya enfrenta dificultades para pagar los compromisos asumidos. El crédito, que en otros momentos funcionó como alivio para sostener gastos, empieza a convertirse para muchas familias en una carga cada vez más difícil de administrar.

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