martes 26 de mayo de 2026
- Edición Nº2729

Provincia

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Emergencias en cadena: otro frente interno para Kicillof

15:44 | Legisladores de Fuerza Patria impulsan proyectos para declarar emergencias en salud, alimentación, discapacidad y empresas recuperadas. Aunque las iniciativas apuntan contra el ajuste nacional, también exponen las tensiones dentro del oficialismo bonaerense y la demanda de respuestas de la gestión provincial.



La crisis económica empezó a traducirse en proyectos legislativos concretos dentro de la provincia de Buenos Aires. En las últimas semanas, distintos sectores de Fuerza Patria avanzaron con una batería de iniciativas para declarar emergencias en áreas sensibles como alimentación, salud, discapacidad y empresas recuperadas. La movida tiene una lectura institucional evidente: buscar herramientas extraordinarias para atender demandas sociales urgentes. Pero también contiene una señal política hacia adentro del oficialismo bonaerense.

El paquete de proyectos expresa una presión creciente sobre el gobernador Axel Kicillof, en un momento en el que la coalición gobernante atraviesa tensiones por la distribución de poder legislativo, la conformación de comisiones estratégicas y el rol que cada sector pretende ocupar en la conducción política de la Provincia. Formalmente, las iniciativas responsabilizan al Gobierno nacional de Javier Milei por el recorte de fondos y el deterioro de las condiciones sociales. Sin embargo, en el entorno del Ejecutivo bonaerense algunas propuestas fueron leídas como un mensaje interno: la exigencia de que la Provincia avance con medidas más fuertes, reasigne recursos y asuma un papel más activo ante el deterioro social.

El principal impulsor de esta ofensiva legislativa es el senador bonaerense Mario Ishii, vicepresidente primero de la Cámara Alta, quien presentó dos proyectos de fuerte peso político. El primero propone declarar la emergencia alimentaria y nutricional por 18 meses, con el objetivo de reforzar la asistencia en comedores escolares, comunitarios y programas sociales. La iniciativa plantea reasignar partidas presupuestarias y actualizar periódicamente los fondos según la inflación, un dato central en una provincia donde el aumento de la demanda alimentaria tensiona cada vez más a municipios, organizaciones sociales y redes comunitarias.

La propuesta de Ishii parte de un diagnóstico crudo: la Provincia atraviesa una situación social crítica y el Estado debe priorizar el acceso a la alimentación por encima de otros gastos considerados no esenciales. El proyecto también contempla la creación de una comisión bicameral para monitorear la implementación de las medidas y evaluar la evolución de la emergencia en el territorio bonaerense. Esa instancia no es menor: además de controlar la ejecución, permitiría a la Legislatura tener un rol más directo sobre un área sensible de gestión.

El segundo proyecto del senador apunta a declarar la emergencia sanitaria y humanitaria. Allí el planteo se concentra en reforzar hospitales públicos y centros de atención primaria, garantizar medicamentos, vacunas e insumos básicos, y habilitar mecanismos excepcionales para acelerar compras y reasignaciones presupuestarias. La preocupación tiene un componente estacional: el invierno suele aumentar la presión sobre el sistema de salud, especialmente por enfermedades respiratorias, y cualquier déficit de personal, insumos o equipamiento puede agravarse rápidamente.

En este punto, Ishii introdujo una diferencia política relevante. Si bien mantuvo las críticas hacia el Gobierno nacional, también señaló que Nación y Provincia deben asumir responsabilidades para sostener el sistema sanitario. Esa formulación corre el eje de una denuncia exclusivamente externa y abre una discusión más incómoda para el oficialismo bonaerense: hasta dónde puede Kicillof seguir explicando la crisis por el ajuste nacional y desde dónde empieza la exigencia de respuestas propias.

La tercera iniciativa fue presentada por la diputada camporista Margarita Recalde, quien propuso declarar la emergencia en discapacidad por el plazo de un año. El proyecto busca garantizar el funcionamiento de establecimientos educativos especiales, Centros de Día y Talleres Protegidos mediante incrementos extraordinarios de financiamiento. La medida se inscribe en un contexto de reclamos persistentes de instituciones, familias y prestadores por el deterioro de las prestaciones destinadas a personas con discapacidad, un sector particularmente afectado cuando los recursos públicos se retraen.

La cuarta propuesta pertenece al diputado massista Juan Malpeli y plantea extender por tres años la emergencia económica, financiera y tarifaria para empresas recuperadas. El argumento central es que estas unidades productivas enfrentan un escenario especialmente complejo por la caída del consumo, el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo. Para las cooperativas surgidas de procesos de recuperación, el aumento de tarifas y la contracción económica no solo afectan la rentabilidad, sino que pueden poner en riesgo la continuidad misma de la actividad.

Leídas en conjunto, las cuatro iniciativas funcionan como un mapa de las zonas más golpeadas por la crisis: comida, salud, discapacidad y producción social. No son demandas aisladas, sino síntomas de un deterioro que atraviesa hogares, instituciones, hospitales, comedores, cooperativas y organizaciones territoriales. La Legislatura aparece así como una caja de resonancia de conflictos que ya existen en la calle, aunque también como un escenario donde cada sector del peronismo mide fuerza, agenda y capacidad de condicionamiento.

El trasfondo político es inevitable. Kicillof enfrenta una doble presión: por un lado, la administración nacional de Milei, que redujo transferencias, fondos y programas que impactaban directamente en la Provincia; por otro, los propios sectores de Fuerza Patria, que reclaman mayor iniciativa frente a la crisis. En ese equilibrio incómodo, los proyectos de emergencia permiten al peronismo bonaerense mostrarse activo frente al ajuste, pero también le marcan límites al Ejecutivo provincial.

La discusión, entonces, no pasa solo por si la Provincia necesita declarar emergencias, sino por quién define las prioridades, quién controla los recursos y qué margen tiene Kicillof para administrar una crisis que se profundiza.

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