La tensión laboral en los medios estatales escaló este miércoles luego de que los cuatro gremios con representación en la TV Pública votaran por unanimidad profundizar las medidas de fuerza. En una asamblea conjunta realizada en el edificio de Figueroa Alcorta 2977, en CABA, el personal de la señal estatal definió un esquema de paros escalonados que comenzará este viernes 22 de mayo. El reclamo central es el congelamiento de los haberes y el deterioro del poder adquisitivo frente a la inflación.
El frente intergremial que impulsa la protesta está integrado por el Sindicato Argentino de Televisión (SATSAID), el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), el Sindicato Argentino de Locutores y Comunicadores (SALCo) y la Asociación de Personal Jerárquico de la TV Pública (APJ). La unidad de las cuatro organizaciones, que representan a técnicos, periodistas, locutores, administrativos y personal jerárquico, fue calificada como inédita por los delegados presentes. El plenario general ratificó que el conflicto se llevará adelante de forma orgánica y coordinada.
El plan de lucha no prevé una paralización total por tiempo indeterminado. Según resolvieron las asambleas de base, se aplicarán interrupciones “quirúrgicas y sorpresivas” de una hora por turno, con el objetivo de visibilizar el conflicto sin cortar por completo los canales de negociación. Las fechas ya fueron definidas: viernes 22 de mayo, martes 26, miércoles 27, jueves 28 y viernes 29. El esquema busca afectar la programación regular y mostrar el malestar sin frenar del todo la emisión.
La jornada de deliberación contó con la presencia de los principales dirigentes de cada gremio. Estuvieron Darío Aguilar, referente del canal por SATSAID e integrante del Consejo Directivo Nacional; Agustín Lecchi, secretario general de SiPreBA; Fernando Costa, por SALCo; y Gustavo Carnevale, en representación de APJ. Los dirigentes acompañaron el mandato de delegados y trabajadores de todas las áreas, y aseguraron que la medida tiene amplio respaldo de las bases técnicas, administrativas y periodísticas.
El pliego de reclamos se estructura en dos ejes. Por un lado, frenar la política de congelamiento salarial que, según los gremios, licúa los ingresos mes a mes frente a la inflación. Por otro, revertir el proceso de precarización laboral que denuncian en distintas áreas de la emisora. Las conducciones sindicales sostienen que las actuales condiciones “asfixian a las familias de los medios públicos” y resienten la producción diaria de contenidos.
En paralelo al reclamo salarial, los gremios lanzaron una fuerte advertencia de cara a la programación futura de la señal. Si las autoridades mantienen la postura inflexible y no otorgan actualizaciones que recompongan los haberes, aseguraron que se debilitará la operatividad técnica del canal. Ese escenario, remarcaron, pone “bajo un serio manto de duda” el normal desarrollo de la programación habitual.
La advertencia más sensible tiene que ver con los grandes eventos deportivos. Los representantes sindicales detallaron que la continuidad del ajuste compromete incluso la cobertura y las transmisiones especiales planificadas para el próximo Mundial de fútbol. La TV Pública suele ser una de las señales clave para la difusión de los partidos en todo el país, y los gremios alertan que sin una recomposición salarial no podrán garantizar el despliegue técnico que requiere la competencia.
Por ahora, las autoridades del canal no respondieron públicamente al anuncio. Los gremios insisten en que las medidas de una hora por turno buscan mantener abierta la negociación, pero no descartan endurecer el plan si no hay avances. El conflicto se suma al clima de malestar general en los medios estatales por el rumbo institucional y la pérdida de poder adquisitivo del personal.