El expresidente Mauricio Macri volvió a intervenir en el debate político nacional con definiciones sobre el futuro del peronismo, el rol del kirchnerismo, el liderazgo de Javier Milei y la necesidad de reconstruir consensos básicos en la Argentina. Lo hizo en el marco del “Foro de Presidentes sobre Política y Democracia | Liderazgo y Centralidad Política en Tiempos de Polarización”, organizado por la Universidad Austral y el Círculo de Montevideo.
Durante la conversación titulada “Liderazgos disruptivos: impacto, límites y legado”, entrevistado por la periodista Florencia Donovan, Macri trazó un diagnóstico crítico sobre el escenario internacional y local. Según planteó, el mundo atraviesa una etapa marcada por la incertidumbre, la emocionalidad política y el debilitamiento de los liderazgos capaces de construir acuerdos.
Uno de los pasajes más fuertes de su intervención estuvo dirigido al peronismo y al kirchnerismo. Macri sostuvo que para él fue “una frustración” la fragmentación del sistema político argentino y apuntó contra lo que definió como “la dinámica del peronismo cooptado por el kirchnerismo”.
“Fue muy dañino. Espero que estemos al borde de que el kirchnerismo se transforme en una minoría. Y tal vez el peronismo recupere un liderazgo más sano”, afirmó.
En ese marco, también cuestionó la posibilidad de que Axel Kicillof se consolide como figura de recambio dentro del espacio opositor. “Yo les dije: si la solución es Kicillof, si pierden, pierden; y si ganan, pierden de vuelta. Porque sería otro fracaso y la destrucción final del peronismo”, expresó. Luego agregó que espera que el peronismo logre “plantear un candidato un poco más actualizado”.
Milei, el liderazgo emocional y la necesidad de límites internos
Macri también se refirió al liderazgo del presidente Javier Milei, al que definió como “obviamente emocional”, aunque acompañado, según consideró, por “un profundo estudio de las ideas que hay detrás de cada postura”.
En ese punto, el expresidente remarcó que ningún liderazgo puede funcionar sin equipos capaces de poner límites. “Lo que uno necesita cuando lidera es tener gente alrededor que tenga la capacidad de decir la palabra mágica. ¿Cuál es la palabra mágica? No. ‘Presidente, su idea es brillante, pero en este momento mejor no la vamos a aplicar’”, sostuvo.
Para Macri, esa capacidad de contrapeso interno resulta central porque “es imposible, por más que seas un genio como líder, que vayas a decidir siempre lo correcto en el medio de la tormenta”. En la misma línea, dejó una advertencia sobre los efectos del poder: “El poder también te toma. Pasás de ser un tipo inteligente a ser un estúpido”.
El exmandatario insistió en que el poder debe ser entendido como una herramienta para transformar la realidad y no como un fin en sí mismo. “No tiene sentido pedir el poder si no vas a mejorarle la vida a la gente que te dio el poder”, afirmó.
Críticas a la polarización y a los personalismos
Otro eje de su exposición fue la dificultad argentina para sostener espacios de diálogo entre sectores enfrentados. Macri sostuvo que en el país “casi no existe la posibilidad de que los líderes de posiciones antagónicas se encuentren” y vinculó esa dinámica con el avance de liderazgos “desconectados” y “narcisistas”.
Según analizó, las redes sociales, la agresión pública y la invasión sobre la vida privada de quienes participan en política provocan que los perfiles más empáticos se alejen de la actividad pública. “Eso deja espacio para los narcisistas, a quienes no les importa nada. Creen que son perfectos y la crítica no les entra”, señaló.
Macri advirtió que ese escenario deriva en menor tolerancia hacia quien piensa distinto y en una pérdida de interés por encontrar puntos de acuerdo. “No vamos a salir adelante si no construimos algunos puntos de acuerdo. La Argentina necesita consensos básicos para funcionar”, remarcó.
En ese sentido, comparó la situación argentina con experiencias de otros países de la región. “Lo importante es mantener una intersección mínima de consensos. Eso es lo que logró Uruguay, lo que logró Chile y lo que nosotros no logramos sostener en la Argentina”, planteó.
El expresidente también cuestionó la tradición argentina de depositar expectativas en liderazgos personalistas. “Tenemos que salir de los personalismos. Todo esto de los ‘ismos’ no nos hizo bien”, afirmó.
Para Macri, la sociedad argentina alternó durante años entre figuras presentadas como salvadoras, en lugar de consolidar procesos institucionales más estables. “No hay caudillos que salven países. Lo que salva a un país es un conjunto de gente inteligente, con buenas intenciones, trabajando para los demás. Y eso requiere tolerancia”, sostuvo.
Educación, mérito y apertura al mundo
Macri también planteó que hay discusiones que, según su visión, ya deberían estar superadas en la Argentina. Mencionó entre ellas el equilibrio fiscal, la apertura al mundo, la meritocracia y la revalorización del esfuerzo.
“No se puede estar en la oscuridad de todos los indicadores, empezando por la educación”, sostuvo. En particular, apuntó contra el sistema educativo de la provincia de Buenos Aires, cuyos números calificó como “aterradores”. Según afirmó, “el aparato de educación pública de la provincia está totalmente colapsado”.
En esa línea, consideró que el acceso a la información y las nuevas herramientas tecnológicas, como la inteligencia artificial, podrían ofrecer alternativas para algunos estudiantes, aunque remarcó que el deterioro educativo sigue siendo un problema estructural.
Un mundo marcado por la incertidumbre
En el plano internacional, Macri sostuvo que la pandemia aceleró una etapa de incertidumbre global. Según afirmó, durante la crisis sanitaria muchas sociedades aceptaron restricciones severas a sus libertades y favorecieron gobiernos que, bajo el argumento del cuidado, “abusaban y violaban todo tipo de leyes”.
También vinculó esa etapa con la invasión rusa y con el regreso de Donald Trump al centro de la escena política mundial. Sobre el expresidente estadounidense, Macri sostuvo que atraviesa una etapa “desinhibida totalmente” y que su estilo profundiza la volatilidad global.
“La única certidumbre que tenemos hoy, lamentablemente, es que el mundo entró en recesión. Y esta recesión va a pegar”, advirtió, al señalar el impacto que pueden tener los precios del petróleo sobre los sistemas productivos.
Comunicación, gestión y política emocional
Macri también reflexionó sobre el peso creciente de la comunicación en la política contemporánea. “Hoy todo está muy tendenciado a favor de lo emocional. Toda la decisión está muy basada en lo emocional”, sostuvo.
En ese marco, afirmó que durante su experiencia política observó que “resisten más tiempo los grandes comunicadores y malos administradores que los buenos administradores y malos comunicadores”. Sin embargo, consideró que el escenario ideal aparece cuando un liderazgo logra combinar capacidad de gestión con una comunicación efectiva.
“Si aparece un liderazgo que administra bien y logra que la vida mejore todos los días, estás mucho mejor”, afirmó.