La provincia de Buenos Aires atraviesa una situación sanitaria que encendió las alarmas: en lo que va de 2026 se confirmaron 18 casos de hantavirus y siete muertes, una cifra que representa un aumento cercano al 50% respecto del mismo período del año pasado, cuando se habían notificado 12 contagios. El dato preocupa no solo por el crecimiento de los casos, sino también porque el brote se registra durante los meses de otoño e invierno, una etapa en la que históricamente la circulación del virus suele ser menor.
De acuerdo con los últimos registros epidemiológicos bonaerenses, el índice epidémico alcanzó 1,67 durante las últimas semanas, por encima del umbral de 1,25 que marca oficialmente una situación de brote. En el Ministerio de Salud provincial señalaron que el comportamiento actual del hantavirus rompe con la estacionalidad habitual y obliga a reforzar la vigilancia sanitaria, especialmente en zonas rurales, semirurales y periurbanas.
Un brote fuera de temporada
El hantavirus suele tener mayor incidencia durante primavera y verano, cuando aumentan las actividades al aire libre y el contacto con ambientes donde pueden circular roedores silvestres. Sin embargo, la situación bonaerense muestra una circulación sostenida durante otoño e invierno, lo que genera preocupación entre especialistas y autoridades sanitarias.
Hasta mediados de abril, los reportes oficiales ya registraban casos en distintos puntos del territorio bonaerense, entre ellos La Plata, General Belgrano, Almirante Brown, Arrecifes, Balcarce, Chivilcoy, Florencio Varela, General Alvarado, General Pinto, Hipólito Yrigoyen, Las Flores, Lobos, Necochea y Tres Arroyos. Ese despliegue territorial refuerza la necesidad de prevención en áreas con presencia de roedores y en viviendas, galpones, campos, depósitos o espacios cerrados que hayan permanecido sin ventilación.
Alta letalidad y preocupación sanitaria
Uno de los datos que más inquieta es la elevada letalidad registrada. Con siete fallecimientos sobre 18 casos confirmados, el hantavirus vuelve a mostrar su capacidad de evolucionar rápidamente hacia cuadros graves. En 2025, para esta misma altura del año, se habían registrado 12 casos pero sin víctimas fatales, según los datos difundidos por medios que citaron el boletín epidemiológico bonaerense.
La enfermedad puede comenzar con síntomas inespecíficos, como fiebre, dolores musculares, decaimiento, cefalea, náuseas o malestar general. Pero en pocos días puede avanzar hacia el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, un cuadro severo que requiere internación urgente y atención en centros de mayor complejidad.
Por eso, las autoridades sanitarias insisten en la consulta temprana ante síntomas compatibles, especialmente si la persona estuvo en contacto con zonas rurales, galpones, viviendas cerradas, pastizales, leña, basura acumulada o lugares donde pudo haber presencia de roedores.
Cómo se transmite
El hantavirus se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o excrementos de roedores silvestres infectados, en especial el ratón colilargo. También puede haber contagio por contacto directo con esos fluidos o por mordeduras.
En Argentina circulan variantes del virus Andes, algunas de las cuales pueden presentar transmisión interhumana en determinadas circunstancias, aunque la principal vía de contagio continúa asociada a la exposición ambiental. A nivel nacional, el reciente brote vinculado al crucero MV Hondius, que partió desde Ushuaia y dejó personas infectadas y fallecidas, amplificó la preocupación sanitaria y motivó investigaciones del Instituto Malbrán en Tierra del Fuego para rastrear roedores portadores.
Medidas de prevención
Frente al crecimiento de casos en Buenos Aires, las recomendaciones sanitarias apuntan a reducir el contacto con roedores y evitar la inhalación de partículas contaminadas. Para eso, se aconseja ventilar durante al menos 30 minutos los espacios cerrados antes de ingresar, no barrer en seco lugares con polvo o excrementos, limpiar con lavandina diluida, usar protección al manipular leña, basura o elementos acumulados, mantener pastos cortos y evitar dejar alimentos o residuos al alcance de roedores.
También se recomienda tapar orificios en viviendas, galpones y depósitos, guardar alimentos en recipientes cerrados, eliminar objetos en desuso que puedan servir de refugio y extremar cuidados en campings, zonas rurales o áreas con vegetación densa.
El incremento de casos en territorio bonaerense muestra que el hantavirus dejó de ser una preocupación limitada a zonas puntuales o temporadas específicas. La combinación de más contagios, muertes, circulación fuera de época y dispersión territorial obliga a fortalecer la vigilancia epidemiológica y la comunicación preventiva.
En Buenos Aires, el desafío sanitario inmediato será detectar de manera rápida los casos sospechosos, reforzar la prevención comunitaria y precisar con mayor detalle las zonas de mayor riesgo. La información territorial será clave para orientar medidas de control y evitar que el brote siga avanzando