La interna de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo de tensión política, esta vez alrededor de un dato sensible para cualquier fuerza que pretende ordenar su poder territorial: más de la mitad de sus legisladores bonaerenses no estaría afiliada formalmente al partido.
Según un relevamiento publicado por Provincia Noticias, de los 30 legisladores que actualmente ocupan bancas por La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense, solo 15 habrían completado la ficha de afiliación al espacio que conduce Sebastián Pareja en territorio provincial. Los otros 15, más Diego Valenzuela, quien espera retomar su banca en la próxima sesión, no figurarían dentro del padrón partidario.
El dato aparece en un momento especialmente incómodo para el oficialismo libertario, atravesado por una disputa interna entre el sector identificado con Karina Milei y el armado que responde a Santiago Caputo.
La conducción bonaerense de LLA está en manos de Sebastián Pareja, diputado nacional y principal referente del armado karinista en la Provincia. En las últimas semanas, ese esquema quedó bajo presión judicial luego de que el concejal de Campana Maximiliano Corio presentara una denuncia por presuntas irregularidades en el funcionamiento interno del partido, con cuestionamientos al manejo de afiliaciones, la falta de internas genuinas y la concentración de poder en la estructura provincial.
Una pregunta incómoda dentro del bloque
El planteo que comenzó a circular desde sectores enfrentados a Pareja apunta a una cuestión concreta: quiénes son efectivamente parte orgánica de La Libertad Avanza y quiénes solo integran el dispositivo legislativo por acuerdos políticos, pases recientes o conveniencias coyunturales.
De acuerdo con la información publicada, entre quienes no figurarían afiliados aparecen nombres de fuerte exposición pública y peso político dentro del bloque, como Florencia Arietto, Francisco Adorni y Nahuel Sotelo. También se menciona a dirigentes referenciados en otros armados internos, como Sofía Pomponio, cercana a Patricia Bullrich, y Marisa Pirillo, vinculada a Diego Valenzuela.
En contrapartida, legisladores considerados cercanos al esquema de Pareja, como Carlos Curestis, Geraldine Calvella y Gonzalo Cabezas, sí estarían afiliados al partido. La diferencia no es menor: en un espacio en plena etapa de institucionalización, la afiliación no solo marca pertenencia formal, sino también capacidad de incidir en la vida interna, disputar autoridades y ordenar candidaturas.
Un relevamiento reveló que la mitad de los legisladores bonaerenses de La Libertad Avanza no figuran afiliados al partido.
Solo la mitad de los legisladores bonaerenses que integran el espacio habrían completado formalmente la ficha de afiliación partidaria.
Otros 15 legisladores, más Diego Valenzuela, no aparecerían afiliados al sello que conduce Sebastián Pareja en la Provincia.
El dato aparece en medio de la disputa entre sectores karinistas y caputistas, y vuelve a poner bajo tensión el armado bonaerense de La Libertad Avanza.
El dato también tensiona la convivencia con dirigentes que llegaron desde otros espacios, especialmente desde el PRO. En mayo de 2026, por ejemplo, cinco diputados bonaerenses vinculados a Patricia Bullrich formalizaron su incorporación al bloque libertario, en una jugada que fue leída como parte del avance de LLA sobre estructuras amarillas en la Provincia.
El partido, la Justicia y la disputa por el control
La situación partidaria de La Libertad Avanza en Buenos Aires viene arrastrando cuestionamientos desde su proceso de conformación. En 2024, el juez federal con competencia electoral Alejo Ramos Padilla había otorgado la personería provisoria al sello libertario bonaerense, conducido por Pareja, en medio de señalamientos y denuncias vinculadas a la documentación del espacio.
Ahora, la denuncia impulsada por Corio reavivó esas tensiones. Según la presentación difundida por distintos medios, el reclamo apunta a presuntas irregularidades en el manejo del partido, con críticas al modo en que se habrían administrado las afiliaciones y al desplazamiento de dirigentes internos.
En ese contexto, el relevamiento sobre legisladores afiliados y no afiliados se convierte en un insumo político explosivo. No se trata únicamente de una cuestión administrativa. En la práctica, expone una pelea por la legitimidad dentro de un espacio que creció electoralmente a gran velocidad, pero que todavía busca ordenar su estructura territorial. Por ahora, el dato golpea en el centro de la rosca libertaria bonaerense: la mitad del bloque legislativo juega con la camiseta violeta, pero no necesariamente aparece anotada en el club.