lunes 18 de mayo de 2026
- Edición Nº2721

Municipios

ECONOMIA

La “avenida del pulóver” de Mar del Plata enfrenta su peor crisis en décadas

08:39 | Histórica ruta del sweater, Juan B. Justo registra un 15% de locales cerrados y comerciantes advierten que el modelo comercial que atraía a turistas y mayoristas está al borde de desaparecer.



La histórica avenida Juan B. Justo de Mar del Plata, conocida como la “ruta del pulóver”, atraviesa uno de los momentos más críticos desde su consolidación como polo textil. El tradicional corredor comercial muestra un aumento de locales vacíos, persianas bajas y carteles de “liquidación por cierre definitivo”, en un escenario marcado por la caída del consumo, el aumento de costos y la inseguridad.

Lo que durante décadas fue uno de los principales paseos comerciales de la ciudad, junto a la zona del Puerto, hoy muestra una postal muy diferente. Vecinos y comerciantes advierten que la avenida “está venida abajo”, con calles laterales oscuras, menor circulación de personas y una fuerte retracción de las ventas que golpea especialmente al rubro textil.

El corredor se extiende por casi dos kilómetros, desde Buenos Aires hasta Alem, y se consolidó como símbolo de Mar del Plata gracias a las fábricas y casas de sweaters que recibían tanto a turistas como a compradores mayoristas. Sin embargo, la situación actual encendió todas las alarmas en el sector.

Según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas, muchos de los locales que cierran no están siendo ocupados. “No hay negocio que pueda sostenerse”, aseguran comerciantes que ven cómo los carteles de “se alquila” y “vende” se repiten a lo largo de distintas cuadras. Otros negocios intentan resistir con descuentos permanentes y promociones de cierre.

Una vendedora de una firma tradicional explicó que “algunos locales cierran, otros se reagrupan”. El cierre del gran comercio de Juan B. Justo y Güemes impactó en todo el rubro, señaló. Mantener un local abierto se volvió prácticamente imposible ante los costos fijos altos y la falta de ventas. Solo se nota un poco más de movimiento en fines de semana largos o cuando hay congresos y convenciones.

El deterioro quedó reflejado en un informe de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción. El relevamiento de 2442 comercios de distintos corredores mostró que Juan B. Justo y 12 de Octubre presentan los índices más altos de cierre, con casi un 15% de persianas bajas. La cifra supera ampliamente el promedio general de la ciudad, que alcanza el 7,8%.

En algunas cuadras la situación es evidente. Sobre el 800 de Juan B. Justo varios locales permanecen cerrados desde hace meses. El enorme comercio de una fábrica de camperas bajó definitivamente sus persianas después del verano, y otros negocios funcionan con horarios reducidos o abren solo algunos días de la semana. Ni siquiera la llegada de las bajas temperaturas logró reactivar las ventas, pese a tratarse de uno de los períodos históricamente más fuertes para el textil.

Germán, comerciante de una firma local con más de medio siglo de trayectoria, aseguró que durante enero vendieron un 16% menos de prendas que en el mismo mes del año pasado. Atribuyó el deterioro a la apertura indiscriminada de importaciones, el dólar planchado y los altos costos. La crisis también golpea con fuerza a los centros comerciales cercanos al Puerto, donde comerciantes coinciden en que “no hay plata” y denuncian robos diarios después de las seis de la tarde.

La situación económica vinculada a la pesca agrava aún más el panorama. Los barcos parados, la baja rentabilidad y los conflictos laborales impactan directamente en el consumo de miles de familias que dependen del sector. Encargadas de locales sobre 12 de Octubre aseguraron que las ventas bajaron casi un 60% en el último año, ya que muchos clientes son trabajadores de la pesca o sus familias.

La histórica avenida Juan B. Justo enfrenta así una crisis que amenaza con borrar una parte de la identidad comercial de Mar del Plata. Comerciantes con décadas en la zona coinciden en que el modelo que supo atraer a turistas y mayoristas hoy no encuentra sostén, y advierten que sin cambios de fondo el corredor seguirá perdiendo locales y empleo.

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