El 15 de mayo de 2010 quedó marcado para siempre en la historia del rock latinoamericano. Esa noche, Gustavo Cerati ofreció en Caracas, Venezuela, el último recital de su vida sin que nadie pudiera imaginarlo. El concierto formaba parte de la gira de Fuerza Natural, el disco que el propio artista definía como una síntesis de toda su carrera musical.
El show se realizó en el Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar y estuvo atravesado por una atmósfera especial. Cerati apareció concentrado, elegante y por momentos físicamente agotado, aunque completamente conectado con la música. Según reconstruyeron personas de su entorno, había llegado a Caracas con fuertes dolores de cabeza y un evidente cansancio luego de presentarse en Bogotá.
Durante más de dos horas repasó canciones de Fuerza Natural junto a clásicos de su etapa solista y de Soda Stereo. Temas como “Magia”, “Déjà Vu”, “Cactus”, “Crimen” y “Paseo Inmoral” formaron parte de una noche que hoy adquiere un significado imposible de separar de la emoción y la nostalgia.
El momento más recordado llegó al final. Tras interpretar "Lago en el cielo", Cerati se despidió del público con una frase que con el tiempo se volvió eterna: “Hasta la próxima, chau”. Aquellas palabras terminaron convirtiéndose en un adiós involuntario para millones de fanáticos.
Horas después del recital comenzó a sentirse mal en el backstage. Su equipo notó que estaba desorientado y con dificultades para hablar. Poco más tarde fue hallado recostado en un sillón de su camarín y trasladado de urgencia a una clínica de Caracas, donde se confirmó que había sufrido un accidente cerebrovascular.
A 16 años de aquella última noche en Caracas, la figura de Cerati sigue más vigente que nunca. Su obra trascendió generaciones y su manera de entender la música, la poesía y el escenario lo convirtió en una de las figuras más influyentes del rock en español. Su “Hasta la próxima” nunca pudo concretarse, pero sus canciones lograron convertir aquella despedida en eternidad.