El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos políticos más delicados desde su llegada a la Casa Rosada. La acumulación de encuestas adversas empieza a configurar un dato difícil de relativizar: el apoyo social al experimento libertario muestra señales de desgaste, la imagen presidencial cae y la promesa de reelección comienza a chocar con un clima de desencanto que ya aparece incluso entre antiguos votantes del oficialismo. Qué sorpresa, la realidad tocando la puerta después de meses de vender épica como si fuera un plan de gobierno.
Uno de los datos más fuertes surge del informe “El quiebre de la promesa libertaria”, elaborado por Sentimientos Públicos, según el cual el 73,5% de los consultados no considera probable votar a Milei para un segundo mandato, frente a un 26,5% que sí lo haría. El estudio también advierte que el Gobierno conserva mayor fortaleza entre jóvenes de 18 a 28 años y en regiones vinculadas a economías extractivas, pero perdió apoyo entre sectores medios urbanos, especialmente en el AMBA y entre millennials de 29 a 40 años.
El deterioro no aparece solamente en la intención electoral futura, sino también en el clima emocional que rodea al oficialismo. Según ese mismo relevamiento, apenas el 14% de los encuestados mantiene “esperanzas” en el Gobierno, mientras que un 61% aseguró no tener expectativas positivas y teme que la situación empeore. Además, el 40,1% de quienes votaron a Milei en 2023 afirmó sentirse defraudado por el Presidente, un dato sensible para una fuerza que construyó buena parte de su identidad sobre la idea de ruptura con la política tradicional.
La economía aparece como uno de los factores centrales del malestar. El informe señala que el 45,5% de los argentinos achicó gastos durante el último año, el 40,3% se endeudó y el 14,9% comenzó a tomar medicación vinculada a la salud mental. A eso se suma que apenas el 14% siente que el Gobierno controla la inflación y sólo el 7,9% cree que su vida “va en buen rumbo”. La macro podrá tener sus vitrinas para mostrar, pero en la góndola, el alquiler y la tarjeta, la épica suele tener menos glamour.
El caso Manuel Adorni también aparece como un golpe directo sobre la narrativa oficial. De acuerdo con un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA, realizado sobre 4.711 personas del AMBA, el 97% dijo conocer las denuncias y el 66,5% consideró que existen hechos “reales y graves” de corrupción detrás de la causa. Además, el 79,9% afirmó que el episodio afecta directamente la promesa “anticasta” y “anticorrupción” con la que Milei llegó al poder, mientras que el 62,5% sostuvo que la imagen del Gobierno empeoró tras el avance judicial del caso.
Otros estudios van en la misma dirección. Zuban Córdoba registró una desaprobación del 64,5% y una aprobación de apenas 34,3% para el Gobierno nacional. También marcó una brecha de género: el rechazo a la gestión llegó al 69,5% entre mujeres y al 59,4% entre hombres. En paralelo, Zentrix Consultora ubicó la aprobación de gestión en 33,1%, mientras que la imagen positiva presidencial cayó a 35,2% frente a una negativa de 59,3%. CEOP Latam, por su parte, mostró que el 61,5% votaría hoy a un dirigente opositor, frente a un 31,9% que acompañaría al oficialismo.
El escenario interno se complementa con una señal externa que también incomoda a la Casa Rosada. Un ranking de CB Global Data, difundido por Clarín, ubicó a Milei en el puesto 16 entre 18 presidentes de América Latina medidos en sus respectivos países. Según ese estudio, el mandatario argentino quedó con 34,8% de imagen positiva y 63% de imagen negativa, sólo por encima de Delcy Rodríguez, de Venezuela, y José María Balcázar, de Perú, dentro del grupo de los peor valorados.
El contraste es fuerte porque, a fines de 2024, Milei aparecía mejor posicionado en comparaciones regionales y todavía capitalizaba parte de su novedad política internacional. Ahora, según el relevamiento de CB Global Data, quedó lejos de los mandatarios con mejor valoración, encabezados por Claudia Sheinbaum, de México, con 67,8%; Nayib Bukele, de El Salvador, con 67,5%; y Luis Abinader, de República Dominicana, con 60,2%.
La caída de imagen no significa, por sí sola, una derrota electoral futura. Todavía falta para 2027, el escenario opositor sigue fragmentado y la política argentina tiene una conocida capacidad para romper sus propios diagnósticos, como si disfrutara sabotear cualquier intento de análisis serio. Sin embargo, los datos sí muestran un cambio de clima: el Gobierno ya no sólo enfrenta críticas opositoras, sino señales de fatiga social en franjas que antes acompañaban con expectativa o resignación.