En medio de las tensiones que atraviesan al peronismo bonaerense, el ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, envió este lunes un mensaje público de apoyo a Máximo Kirchner, luego de que el referente de La Cámpora fuera sometido a una intervención quirúrgica programada.
Durante la conferencia de prensa que brindó en La Plata, el funcionario de Axel Kicillof le deseó una pronta recuperación al diputado nacional y presidente del PJ bonaerense. En el mismo tramo, también hizo llegar sus saludos al intendente de Benito Juárez, Julio Marini.
Máximo Kirchner fue operado en el Hospital Italiano de La Plata por un cistoadenoma parotídeo bilateral, un tumor benigno ubicado en las glándulas salivales. Según trascendió, la intervención estaba prevista y el dirigente evoluciona favorablemente.
El gesto de Bianco no pasó inadvertido dentro del escenario político provincial. Llegó pocas semanas después de la fuerte polémica que se generó por los mensajes filtrados de Mayra Mendoza en un grupo de WhatsApp de intendentes peronistas, luego de que el propio ministro bonaerense fuera operado de urgencia por un cuadro de apendicitis durante un viaje a Barcelona junto al gobernador Axel Kicillof.
En aquel intercambio, la intendenta de Quilmes y referente de La Cámpora cuestionó la forma en que el entorno del gobernador comunicó y acompañó la situación de salud de Bianco. Además, vinculó ese episodio con la falta de gestos similares hacia Cristina Fernández de Kirchner cuando la expresidenta atravesó una intervención quirúrgica meses atrás. Porque, naturalmente, hasta una operación termina convertida en termómetro de la interna. La política argentina no descansa ni con anestesia.
La respuesta de Bianco había sido dura. En declaraciones radiales, calificó aquella situación como “penosa y patética” y sostuvo que le parecía “poco feliz utilizar un tema médico para hacer una chicana política”. También remarcó que incluso dirigentes opositores se habían comunicado para solidarizarse con él durante su internación.
Ahora, con el saludo público a Máximo Kirchner, el ministro pareció tomar distancia de aquella lógica de confrontación y buscó enviar una señal de distensión hacia La Cámpora. El mensaje puede leerse como un intento de bajar el tono de una interna que viene acumulando episodios de tensión entre el kicillofismo y el sector que conduce Máximo.