La interna en el peronismo escaló luego de que la CGT respondiera con dureza a los cuestionamientos de Máximo Kirchner. El cosecretario general de la central obrera y titular del sindicato del vidrio, Cristian Jerónimo, encabezó la réplica y le desconoció al diputado nacional autoridad para intervenir en la agenda gremial.
El conflicto se desató tras el acto por el Día del Trabajador, donde Kirchner criticó la ausencia de menciones a Cristina Fernández de Kirchner y pidió más coraje a los dirigentes sindicales. La respuesta no tardó: “¿Quién es Máximo Kirchner para decirnos a la CGT qué tenemos que decir o dejar de decir? Es un compañero más. ¿Qué es? ¿Un mesías?”, expresó Jerónimo.
Desde la calle Azopardo calificaron como desafortunada la postura del líder de La Cámpora y remarcaron que la central no responde a directivas de sectores políticos externos. Para la cúpula sindical, las exigencias del diputado representan una intromisión en la autonomía del movimiento obrero. Jerónimo también contestó a los reproches sobre la unidad del espacio y sostuvo que la representatividad de la CGT surge de los trabajadores, no de una conducción partidaria.
El cruce deja en evidencia el desgaste entre el sindicalismo tradicional y el núcleo duro del kirchnerismo. Con este mensaje, la CGT marca distancia estratégica de cara a la reorganización de la oposición y deja claro que no aceptará ser el brazo ejecutor de una estrategia ajena a sus bases.