por redacción
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Aunque todavía lejos de los niveles de profundidad y alcance que supo tener en otros momentos, distintas señales muestran que el financiamiento para la vivienda vuelve a ocupar un lugar central en las expectativas de desarrolladores, inversores y familias.
Para Viviana Yacoub , referente del sector inmobiliario, el escenario actual permite hablar de un regreso, aunque todavía en una etapa inicial. "Estamos viendo una reaparición concreta del crédito hipotecario, pero todavía en una fase incipiente. Es una señal positiva, sin dudas, porque vuelve a poner sobre la mesa una herramienta fundamental para el acceso a la vivienda. Sin embargo, todavía no podemos hablar de una consolidación plena ni de un sistema masivo", señaló.
Según explicó, el hecho de que hoy existen líneas disponibles y consultas crecientes es un cambio relevante frente al panorama de los últimos años, cuando el crédito prácticamente había desaparecido del mercado. No obstante, advirtió que el verdadero desafío pasa por transformar esa reaparición en una política sostenida, previsible y con capacidad real de llegar a un universo mucho más amplio de compradores.
"Que el crédito haya vuelto a existir ya es una noticia importante. Pero para que vuelva a ser una herramienta accesible para la mayoría de las familias, todavía faltan varias condiciones. Tiene que haber mayor estabilidad macroeconómica, recuperación del ingreso, tasas razonables, plazos competitivos y una cuota que realmente pueda ser absorbida por sectores medios sin comprometer toda su economía familiar", sostuvo Yacoub.
Desde su mirada, el crédito no sólo depende de la oferta bancaria, sino también de un contexto que permita a las personas proyectar a largo plazo. En ese sentido, demostró que la confianza es uno de los activos más importantes para que el financiamiento hipotecario logre escalar. "La familia que toma un crédito necesita previsibilidad. No alcanza con que el producto esté disponible: hace falta que el comprador sienta que puede sostenerlo en el tiempo", afirmó.
La empresaria remarcó además que, cuando el crédito vuelve a moverse, el impacto sobre el mercado inmobiliario no tarda en aparecer. En especial, porque amplía la base de demanda y reactiva operaciones que, sin financiamiento, muchas veces quedarían fuera del alcance de la gran parte del público.
"La reaparición del crédito empieza a generar una dinámica distinta. Primero, porque devuelve al mercado a un comprador que había quedado excluido. Y segundo, porque eso produce mayor movimiento, más consultas, más cierres y una recomposición paulatina de determinados valores", explicó. A su entender, en un contexto donde crece la demanda financiada, algunas tipologías —sobre todas las unidades bien ubicadas, funcionales y con precios competitivos— pueden comenzar a mostrar una valorización más marcada.
De todos modos, Yacoub aclaró que no se trata de un efecto automático ni uniforme. "No todos los productos reaccionan igual. El crédito suele impactar con más fuerza en el segmento residencial medio, donde la decisión de compra está directamente vinculada a la posibilidad de financiar. Ahí es donde se puede empezar a ver una aceleración tanto en precios como en absorción de stock", detalló.
En paralelo, la vuelta del financiamiento también empieza a modificar la lectura de quienes invierten y desarrollan. Para Viviana Yacoub, el nuevo escenario obliga a repensar estrategias comerciales, tipologías y lanzamientos. "Cuando el crédito reaparece, cambia la lógica del mercado. El desarrollador empieza a mirar con más atención qué producto puede adaptarse mejor a una demanda financiada, y el inversor entiende que puede haber nuevas oportunidades en segmentos que antes parecían más lentos", indicó.
En esa línea, se mantiene que el crédito puede transformarse en un factor clave para el diseño de futuros proyectos, especialmente en desarrollos orientados a primera vivienda para públicos que priorizan accesibilidad, ubicación y calidad constructiva. "Si el crédito logra consolidarse, vamos a ver una oferta cada vez más pensada para ese usuario final que compra para habitar. Y eso también ordena al mercado, porque genera un vínculo más directo entre necesidad habitacional y producto inmobiliario", aseguró.
Para los desarrolladores, agregó, la existencia de financiamiento también puede traducirse en mayor previsibilidad comercial, un aspecto central al momento de definir lanzamientos y ritmos de obra. "Cuando hay crédito, hay más mercado potencial. Y cuando hay más mercado potencial, las decisiones de inversión empiezan a apoyarse sobre una base más sólida. Eso no significa que desaparezcan los riesgos, pero sí que se abre una etapa con mejores condiciones para planificar", remarcó.
Con todo, Yacoub insistió en que el proceso recién comienza y que la consolidación del crédito hipotecario dependerá de la continuidad de ciertas variables económicas. El interés del mercado está, la demanda existe y el deseo de acceder a la vivienda sigue siendo uno de los motores más potentes del sector. La gran incógnita pasa por saber si esta nueva etapa podrá sostenerse en el tiempo y convertirse en una verdadera herramienta de expansión.
"Hoy hay una señal talentosa. El crédito volvió a aparecer y eso ya cambia el clima del mercado. Pero para hablar de una recuperación estructural todavía necesitamos tiempo, volumen y continuidad. Si eso ocurre, el impacto puede ser muy importante no sólo para el sector inmobiliario, sino para toda la economía", concluyó.