miércoles 06 de mayo de 2026
- Edición Nº2709

País

ECONOMIA

La baja de tasas no se traslada a los créditos personales y frena la recuperación del consumo  

08:24 | Mientras las tasas para empresas y cauciones ya operan por debajo de la inflación esperada, los préstamos a familias mantienen rendimientos cercanos al 64% por la alta morosidad. Especialistas advierten que el crédito no impulsará la actividad si no mejoran los ingresos y baja el riesgo de impago.



La reducción de tasas de interés que implementó el Gobierno en los últimos meses no llegó a los créditos destinados a personas físicas. Mientras los rendimientos de cauciones, Lecaps, plazos fijos y préstamos a empresas ya se ubican por debajo de la inflación proyectada, los préstamos personales, prendarios y de tarjetas de crédito mantienen costos que casi duplican el aumento esperado de precios.

Desde fines de febrero los rendimientos en pesos se estabilizaron en terreno negativo en términos reales. La caución a un día, más sensible a la liquidez, promedió menos de 20% nominal anual desde entonces, con un pico de apenas 25% a mediados de marzo. En la misma línea, la tasa promedio de adelantos a empresas cayó por debajo del 30% anual, el nivel de inflación que espera el mercado para los próximos 12 meses.

El contraste es marcado con el costo del financiamiento corporativo de mediados de 2025. Entre el fin de las Lefis en julio y las elecciones legislativas de octubre, las empresas llegaron a pagar casi 70% anual para acceder a crédito. Ese panorama se revirtió con la menor demanda de pesos y el relajamiento del apretón monetario vía compra de reservas y flexibilización de encajes.

El Gobierno busca sostener este nivel de tasas para reactivar el crédito y dinamizar una economía que solo crece en sectores con baja generación de empleo. Con ese objetivo, el Banco Central alivianó los requisitos de encajes y inyecta pesos a diario a través de la compra de dólares en el Mercado Libre de Cambios. En paralelo, el Tesoro absorbe liquidez con sus licitaciones de deuda.

Sin embargo, la estrategia muestra límites en el segmento de familias. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA advierte que la morosidad récord impide que la baja de tasas se traslade a los créditos personales. “Los créditos diseñados para personas físicas son los que mantienen tasas más altas, ya que, considerando el riesgo de impago, los bancos se cubren incrementando el spread entre tasas para mantenerse rentables”, señala el trabajo de Joaquín Waldman.

Los datos del Banco Central confirman el diagnóstico. En febrero el 13,8% de los préstamos personales presentaba algún nivel de irregularidad, el ratio más alto del sistema. Como consecuencia, la tasa nominal anual de esos préstamos se ubica cerca del 64%, muy por encima de la inflación esperada. “Por este motivo, es difícil esperar que el crédito impulse la actividad”, concluye Waldman.

El director de EcoGo, Sebastián Menescaldi, coincide en que los bancos tienen pocos espacios de rentabilidad. “Uno de los pocos focos que les queda son los préstamos personales, que compensan las pérdidas por la morosidad”, explica. Y agrega que la falta de expansión del crédito no responde solo a la demanda, sino a que “los bancos no le pueden dar más plata a las familias, ya que la relación cuota-ingresos está a tope, en un contexto en el cual no mejora ni el empleo ni los ingresos”.

Gabriel Caamaño, de Outlier, suma otro factor: la exigencia de encajes. El mínimo diario del 65% que deben mantener los bancos encarece la intermediación financiera y sostiene un amplio spread entre la tasa que pagan por los depósitos y la que cobran por los préstamos. A eso se suma la mayor exposición de las entidades al sector privado y el deterioro de los ingresos de los hogares.

El escenario plantea un desafío para el equipo económico que conduce Luis Caputo. La baja de tasas puede mejorar la competitividad de los sectores transables al combinarse con un dólar en alza, pero también alimenta el riesgo de una mayor demanda de divisas. “Aunque el tipo de cambio cayó en lo que va del año, la devaluación esperada es similar a los rendimientos de las Lecaps, y el riesgo es asimétrico”, advierte Waldman.

El informe del IIEP apunta que la inflación pasó a un segundo plano en la agenda oficial, desplazada por la preocupación sobre la actividad. La caída mensual de la economía en febrero, el deterioro de los ingresos laborales y el retroceso en el Índice de Confianza en el Gobierno son las señales que empezaron a guiar las decisiones.

Para que la baja de tasas impacte de forma efectiva en el crédito a familias se necesitan dos condiciones: una mejora en los ingresos y una reducción de la morosidad. Sin esos factores, el costo del financiamiento seguirá siendo prohibitivo y el consumo no encontrará un canal de expansión.

El equilibrio es complejo. Sostener tasas bajas puede ayudar a la actividad, pero si deriva en una aceleración inflacionaria o en una corrida cambiaria, el Gobierno deberá recalibrar su política. Con la elección presidencial cada vez más cerca, la inflación sigue siendo la variable central de su retórica y de su estrategia.

3