En ese marco, Diego Santilli y Cristian Ritondo encabezarán una reunión clave con intendentes del partido para ordenar la relación con el oficialismo libertario y reducir tensiones que vienen acumulándose en los distritos.
El encuentro, previsto en la sede partidaria de San Telmo, apunta a alinear posiciones y avanzar en un esquema de coordinación electoral. Ritondo se consolida como uno de los principales promotores del acuerdo y empuja la candidatura de Santilli a la gobernación bonaerense dentro de una eventual coalición con LLA.
Detrás de la movida hay un diagnóstico que nadie se anima a discutir demasiado en voz alta porque es incómodamente obvio: sin unidad entre el PRO y el espacio libertario, el armado opositor pierde competitividad en el principal distrito del país. “Si queremos ganar, tenemos que ir juntos”, repiten en el entorno del jefe del bloque amarillo, en una frase que suena más a resignación pragmática que a entusiasmo político.
Santilli, con un perfil más dialoguista que épico, ya viene dando señales en esa dirección. Participó en actividades vinculadas al oficialismo y mantiene canales abiertos con dirigentes libertarios, posicionándose como un puente entre ambos espacios y como una posible síntesis electoral en una alianza que todavía está más en construcción que en acuerdo cerrado.
Sin embargo, el camino hacia la unidad no está precisamente asfaltado. Intendentes del PRO vienen planteando malestar por la falta de previsibilidad en la relación con referentes de LLA, además de cuestionar la escasez de obras y financiamiento en sus distritos. Esos reclamos estarán sobre la mesa en la reunión, aunque el objetivo central será evitar que las diferencias escalen y pongan en riesgo el armado conjunto.
Desde el oficialismo, en tanto, buscan bajarle el tono al conflicto. Aseguran que el vínculo con el PRO se mantiene estable y ratifican la voluntad de avanzar en acuerdos, aunque sin resignar identidad política. Traducido: juntos, pero no revueltos… al menos en el discurso.
En paralelo, el debate por la reforma electoral suma otra capa de tensión. La posible eliminación de las PASO genera resistencias dentro del PRO, donde rechazan avanzar sin consenso y proponen modificaciones al sistema. Esa discusión, lejos de ser técnica, impacta de lleno en el diseño de alianzas y en la forma en que se ordenará la competencia interna.