En un contexto de reconfiguración interna y con la mirada puesta en el escenario nacional, el peronismo reunió este 1° de mayo a intendentes, legisladores y dirigentes de todo el país en Parque Norte, en una jornada que buscó abrir un proceso de debate programático y avanzar en la construcción de una alternativa al gobierno de Javier Milei.
Bajo la consigna “El peronismo debate para ser alternativa nacional” y el lema “Primero las ideas”, el encuentro congregó a más de 4.000 participantes, entre ellos unos 70 intendentes y 20 legisladores nacionales, en una señal de volumen político que intentó mostrar territorialidad y capacidad de reorganización.
Lejos de definiciones electorales inmediatas, la convocatoria estuvo orientada a instalar una discusión de fondo: cómo reconstruir un proyecto político con eje en el federalismo, la producción, el trabajo y la representación de las economías regionales, corrido de la lógica centralista del AMBA.
Uno de los ejes más claros de la jornada fue el cuestionamiento al rumbo económico del Gobierno nacional. El diputado entrerriano Guillermo Michel advirtió que la gestión de Milei no apunta solo a un programa económico sino a “imponer un modelo social sin trabajo, sin crecimiento y sin industria”.
En esa línea, diferenció el equilibrio fiscal promovido por el oficialismo del que, según planteó, debería impulsar el peronismo: “No queremos el superávit de Milei, queremos el de Néstor, con crecimiento, desarrollo y trabajo”.
Las críticas no quedaron solo en lo económico. También hubo cuestionamientos al impacto social del ajuste, con referencias a la pérdida de empleo, el cierre de empresas y la caída del poder adquisitivo, en un diagnóstico compartido por varios de los oradores.
La diputada Victoria Tolosa Paz reforzó esa idea al señalar que hay “millones de argentinos esperando pan, trabajo, esperanza y futuro”, y planteó que el encuentro debe ser una “piedra fundacional” para reconstruir una alternativa política.
El cierre de la jornada incluyó la elaboración de un documento conjunto que sintetizó los principales consensos. Allí se planteó que el crecimiento económico requiere equilibrio fiscal, pero advirtió que “no es suficiente” sin equidad social.
El texto propuso combinar producción, inversión y fortalecimiento del mercado interno, además de impulsar sectores exportadores para generar divisas. También puso al trabajo como eje organizador de la sociedad, señalando que “no hay libertad real sin trabajo y sin educación”.
En clave federal, se remarcó que no puede haber desarrollo sostenible sin una distribución más equitativa de recursos y decisiones, con inversión en infraestructura y mayor protagonismo de las provincias.
Dentro de ese marco más amplio, el intendente de Pilar, Federico Achával, aportó una de las voces alineadas con el espíritu del encuentro, centrando su mensaje en la necesidad de reconstruir un proyecto colectivo.
“Nos encontramos para pensar en el presente y en el futuro que queremos para nuestro país”, expresó, al tiempo que destacó el rol de trabajadores, estudiantes y jubilados como actores centrales de esa construcción.
Achával insistió en la idea de unidad como condición para avanzar: “Sabemos que es con esa fuerza, con unidad y compromiso, que vamos a construir una Argentina con justicia social, desarrollo y oportunidades para todos”.
Sin correrse del tono general del evento, también remarcó la necesidad de “construir un proyecto de país federal, productivo y nacional, que vuelva a poner en el centro a nuestra gente”, en línea con el diagnóstico compartido por el resto de los dirigentes.
El encuentro no definió candidaturas ni nombres propios para el 2027, algo que, en este contexto, casi suena a gesto de madurez política o a falta de acuerdo, según quién lo mire. Lo que sí dejó en claro es la intención de abrir un proceso de debate interno más amplio.
Con participación de dirigentes de prácticamente todas las provincias y con paneles dedicados a desarrollo, producción y economía con inclusión, la jornada buscó recuperar una lógica de construcción colectiva y territorial.
El mensaje final fue bastante clásico, casi de manual peronista: debatir más ideas y menos nombres, ampliar la base política y reconstruir una identidad que vuelva a conectar con demandas sociales concretas.