La confirmación de un caso de tuberculosis en un estudiante de sexto año de un colegio privado de Mar del Plata volvió a poner en primer plano una enfermedad que, lejos de ser parte del pasado, sigue presente y tensiona al sistema sanitario. El diagnóstico activó de inmediato los protocolos de actuación y derivó en un operativo coordinado entre autoridades educativas, sanitarias y municipales para contener la situación y evitar nuevos contagios.
El abordaje incluyó la intervención del Programa Municipal de Control de Tuberculosis, junto a equipos de la Región Sanitaria VIII, hospitales públicos y centros de atención primaria. En ese marco, se identificó a los contactos estrechos del alumno y se dispuso un seguimiento clínico con turnos programados para estudios específicos, en un intento por garantizar un monitoreo riguroso dentro de la comunidad educativa .
Como parte del protocolo, se realizaron reuniones informativas con directivos, docentes, estudiantes y familias, donde se brindaron precisiones sobre las características de la enfermedad, sus vías de transmisión y las medidas de prevención. La tuberculosis, explicaron los especialistas, se transmite por el aire a través de partículas expulsadas al toser o estornudar, y aunque es prevenible y curable, requiere detección temprana y tratamientos sostenidos.
Un sistema bajo presión
El episodio no ocurre en el vacío. Se inscribe en un escenario sanitario más amplio marcado por el aumento de casos a nivel nacional y por señales de debilitamiento estructural en el sistema de salud. Durante 2025 se registraron más de 16 mil diagnósticos en el país, con un crecimiento sostenido en los últimos años y una expansión particularmente significativa desde 2020.
Especialistas vinculan este incremento a múltiples factores: dificultades en el acceso al diagnóstico temprano, interrupciones en tratamientos prolongados y condiciones sociales que favorecen la propagación, como el hacinamiento y la precariedad económica. A esto se suma el impacto de decisiones políticas que, según advierten distintos sectores, han afectado la capacidad de respuesta del sistema sanitario.
La reducción de programas específicos, la desarticulación de áreas clave y la falta de coordinación nacional en enfermedades infectocontagiosas aparecen como señales de alerta en un contexto donde la demanda sobre el sistema público crece. La suba de costos en el ámbito privado, con aumentos en prepagas y obras sociales, empuja a más personas hacia hospitales y centros de salud que ya operan con recursos limitados.
Una enfermedad vigente
La tuberculosis es una enfermedad bacteriana que afecta principalmente a los pulmones, aunque puede comprometer otros órganos. Sus síntomas más frecuentes incluyen tos persistente, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y fatiga. El tratamiento, disponible de forma gratuita en el sistema público, se extiende por al menos seis meses y requiere continuidad estricta para ser efectivo.
Aunque su control es posible, depende de políticas sostenidas, acceso a la salud y seguimiento adecuado de los pacientes. En ese sentido, el caso detectado en Mar del Plata, actualmente bajo control, funciona como un indicador de una problemática más profunda: la persistencia de enfermedades prevenibles en contextos de vulnerabilidad y la necesidad de respuestas integrales.