miércoles 22 de abril de 2026
- Edición Nº2695

País

infancias en crisis

Seis de cada diez niños son pobres y tres de cada diez no comen regularmente

13:12 |Un informe de la UCA advierte que, pese a una leve mejora en los indicadores recientes, la pobreza infantil sigue en niveles alarmantes. Persisten la inseguridad alimentaria, la desigualdad y déficits estructurales en salud y vivienda.



La pobreza infantil en Argentina vuelve a encender alarmas. Según un informe reciente de la Universidad Católica Argentina (UCA), cerca del 60% de los niños, niñas y adolescentes vive en condiciones de pobreza, mientras que alrededor del 30% no accede a una alimentación regular .

El relevamiento, basado en la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), ubica la pobreza en menores en el 53,6% durante 2025, con una indigencia del 10,7%. Aunque estos números representan una mejora respecto a los picos registrados en años anteriores, desde la institución advierten que se trata de un alivio coyuntural que no resuelve el problema de fondo. La pobreza infantil, lejos de ser una anomalía, se consolida como un fenómeno estructural.

La serie histórica lo confirma: tras una leve reducción a comienzos de la década pasada, los indicadores iniciaron un deterioro sostenido que alcanzó su punto máximo entre 2020 y 2023, con niveles que superaron el 60%. Si bien los últimos dos años muestran una baja, los valores actuales continúan muy por encima de los registros de 2010 y de los mejores momentos económicos del país.

Inseguridad alimentaria y dependencia creciente

Uno de los datos más críticos es el avance de la inseguridad alimentaria. En 2025, el 28,8% de los niños y adolescentes experimentó dificultades para acceder a una alimentación suficiente, y un 13,2% lo hizo en su forma más severa .

En paralelo, la asistencia alimentaria alcanzó niveles récord: el 64,8% de los menores depende de algún tipo de ayuda estatal o comunitaria, ya sea a través de comedores o transferencias como la Tarjeta Alimentar. Sin embargo, estas políticas, aunque esenciales, no logran cubrir la totalidad de las necesidades ni alcanzar a todos los sectores vulnerables.

Salud postergada y desigualdad persistente

El impacto de la crisis también se refleja en el acceso a la salud. Casi uno de cada cinco niños (19,8%) dejó de asistir al médico o al odontólogo por motivos económicos durante el último año . La atención odontológica aparece como la más relegada, evidenciando una deuda histórica del sistema sanitario.

Las condiciones habitacionales tampoco escapan a este escenario. El informe señala que el 18,1% de los menores vive en viviendas precarias y el 20,9% en situación de hacinamiento. A esto se suma que el 42% reside en hogares sin acceso adecuado a servicios de saneamiento, lo que agrava los riesgos sanitarios y profundiza las desigualdades.

Un problema estructural que no cede

Desde la UCA subrayan que las políticas de transferencia de ingresos cumplen un rol clave, pero no fueron diseñadas para resolver de manera integral la pobreza. En ese sentido, especialistas insisten en la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los adultos como eje central para revertir la situación.

El dato incómodo, ese que nadie puede maquillar con discursos optimistas, es que la pobreza infantil en Argentina no es un episodio pasajero sino una constante que atraviesa gobiernos, ciclos económicos y promesas incumplidas.

Mientras tanto, los números siguen hablando solos. Y lo hacen con una crudeza que, a esta altura, ya no debería sorprender a nadie… pero igual incomoda.

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