La tasa de desocupación en la Provincia de Buenos Aires alcanzó el 9,5% en el cuarto trimestre de 2025, según el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El número queda dos puntos porcentuales por encima de la media nacional, que se ubicó en 7,5%, y también supera el registro de dos años atrás en la provincia, cuando era de 7,4%.
Desde que asumió Javier Milei hasta diciembre de 2025 se perdieron 96.243 puestos de trabajo registrados en unidades productivas bonaerenses. Es el 34,3% del total nacional: en todo el país la caída fue de 280.833 empleos, un 2,85% menos según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Para el CEPA, los números muestran que “la mayor parte del ajuste que implementó el Gobierno recayó sobre PBA”, que concentra al 38% de la población del país con 17.569.053 personas.
El deterioro no es solo por la cantidad de gente sin trabajo. El informe marca que el 16,5% de las personas ocupadas está buscando otro empleo, lo que expone problemas de calidad laboral por ingresos insuficientes o condiciones precarias. Al mismo tiempo, cayeron tanto la tasa de empleo como la tasa de actividad. “Cuando ambas tasas disminuyen simultáneamente, suele indicar que una parte de la población dejó de buscar empleo, lo que puede estar asociado al desaliento”, explican desde el CEPA.
La situación de los jóvenes de 14 a 29 años es la más crítica. En el último trimestre de 2025 la desocupación alcanzó el 16,8% en mujeres jóvenes y el 16,2% en varones jóvenes, con subas de 3,4 y 4,7 puntos porcentuales respectivamente desde 2023. Ambos guarismos duplican el promedio nacional. El CEPA advierte que las consecuencias exceden lo laboral y condicionan la autonomía económica y las decisiones de vida.
“Las consecuencias de esta situación exceden lo estrictamente laboral. La imposibilidad de acceder a un empleo limita los procesos de autonomía económica, retrasa la independencia del hogar de origen y condiciona decisiones fundamentales como la continuidad educativa, la formación de un hogar propio o el acceso a una vivienda”, señala el informe. Además, alerta que la persistencia de estas dificultades puede derivar en trayectorias más inestables y precarias en el mediano plazo.
Entre las razones de la caída del empleo, el CEPA enumera una combinación de factores: eliminación de subsidios, flexibilización laboral, menor inversión en sectores tradicionales y un posible traslado de trabajadores al empleo informal. Sostiene que la tasa de desempleo del 7,5% nacional no refleja completamente la situación del mercado laboral porque no considera la calidad del empleo ni contabiliza a quienes encuentran ingresos en la economía de plataformas.
“Para entender mejor la realidad del empleo en Argentina no alcanza con mirar cuántas personas trabajan, sino también en qué condiciones lo hacen, en un contexto donde más del 40% del empleo es informal según datos del INDEC”, remarca el centro de estudios. Los trabajos de aplicaciones suelen ser inestables, con bajos ingresos y sin seguridad social, y funcionan como “contenedor” para quienes no consiguen empleo formal.
En materia salarial, el panorama tampoco mejora para los bonaerenses. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 el salario real promedio de los trabajadores registrados del sector privado creció apenas 2,3% en el Gran Buenos Aires. Es uno de los registros más bajos del país, solo por encima de Tucumán y Tierra del Fuego. El resto de PBA acumuló una mejora real del 4% y Nación del 3,05%.
Si se mira año a año, en 2024 hubo un leve aumento real del 2,5% en los ingresos salariales, pero en 2025 se produjo una caída del 0,17% que compensó la suba anterior. El informe agrega que si se toma como referencia el nuevo IPC 2017/2018 que el INDEC había gestionado pero no publicó, la pérdida del poder adquisitivo del salario real de los trabajadores del GBA cae 8 puntos porcentuales por debajo de noviembre de 2023.
“Detrás de estos números hay una geografía del ajuste. El recorte del gasto público nacional y la retracción de la demanda interna golpearon de manera desproporcionada al conurbano bonaerense, territorio donde se concentra buena parte del empleo industrial y de los trabajadores que dependen del mercado interno”, concluye el CEPA. El resultado, dice, es una pérdida sostenida de capacidad de compra que expone el costo de la estabilización macroeconómica para los asalariados del principal aglomerado urbano del país.
Los jubilados tampoco escapan al deterioro. La Provincia concentra el 40% de todos los jubilados del país, casi 2,8 millones de personas, pero el haber medio es de $541.901. Queda por debajo del promedio nacional de $602.274 y no alcanza a cubrir dos salarios mínimos. “Un dato que muestra con claridad que el deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones no es un problema abstracto, sino una realidad cotidiana para millones de bonaerenses”, afirman desde el CEPA.