El intendente de Baradero, Esteban Sanzio, encabezó una conferencia de prensa junto a directivos de Industrias Maro para anunciar los avances en la posible instalación de una nueva fábrica en la ciudad. La iniciativa surgió tras una misión comercial a Japón y, según el jefe comunal, representa una oportunidad histórica para el crecimiento económico y la generación de empleo local.
Sanzio enmarcó el proyecto en la política de atracción de inversiones que sostiene su gestión. Recordó que en seis años y medio ya presentaron tres empresas y aseguró que ese resultado responde a una “mirada clara de hacia dónde tiene que ir Baradero”. El objetivo, dijo, es consolidar un perfil productivo que genere arraigo y evite la migración de jóvenes a otras ciudades.
Durante la presentación, el intendente puso en valor el impacto simbólico que tendría la nueva radicación. Trajo al presente el cierre de la emblemática empresa Hisisa, ocurrido hace más de tres décadas en la misma oficina donde se hizo el anuncio. “La posibilidad de una empresa nueva tiene un valor enorme porque viene a saldar una herida muy grande en la comunidad”, afirmó.
Para Baradero, Hisisa no fue solo una fábrica, remarcó Sanzio. Fue una generadora de trabajo directo e indirecto y parte definitiva de la identidad local. El cierre en los años 90 dejó una marca profunda en el tejido social y productivo que, aseguró, todavía se recuerda. Por eso, cada nueva inversión se vive con especial expectativa en la ciudad.
El intendente aprovechó para hacer un llamado a la unidad política. Propuso invitar a todas las fuerzas de Baradero a razonar en conjunto y acompañar a las empresas que eligen radicarse. “La producción y el trabajo tienen que ser el ordenador social por excelencia”, sostuvo. Planteó que ese consenso es clave para que los jóvenes puedan quedarse y proyectar su futuro en el distrito.
Sanzio compartió además las tres enseñanzas que, dijo, dejó la misión comercial en Japón. La primera es que trabajar en procesos sostenidos resulta fundamental para alcanzar objetivos de largo plazo. La segunda, que esos objetivos se pueden cumplir más allá de la coyuntura económica o política que atraviese el país o el municipio.
La tercera enseñanza que destacó fue la necesidad del trabajo conjunto entre el sector público, el privado y las instituciones. Sin esa articulación, advirtió, las inversiones no llegan o no logran sostenerse en el tiempo. La experiencia en Japón, señaló, confirmó que la previsibilidad y el diálogo son condiciones que valoran las firmas al momento de decidir una radicación.
Finalmente, Sanzio subrayó las coincidencias entre la visión de la empresa y la de su gestión: ambas conciben al trabajo como ordenador social por excelencia. Esa base común, concluyó, permite planificar a varios años y dar señales claras a quienes apuestan por Baradero. El próximo paso será avanzar con las gestiones técnicas y administrativas para concretar la instalación de la nueva planta.