martes 14 de abril de 2026
- Edición Nº2687

Provincia

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Massa y Kicillof activan la rosca 2027 y buscan blindar la unidad del peronismo

12:52 |El gobernador bonaerense y el líder del Frente Renovador mantuvieron un encuentro reservado en La Plata en medio de tensiones internas. Coincidieron en evitar una fractura y avanzar en una estrategia común frente al gobierno de Milei.



En un contexto de fuerte reacomodamiento interno, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recibió este lunes al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, en la Residencia de Gobernación de La Plata. El encuentro, manejado con bajo perfil pero rápidamente filtrado, tuvo como eje central la crisis del peronismo, el escenario económico y político nacional, y la necesidad de ordenar el espacio de cara a 2027.

La reunión se dio en un momento delicado para el peronismo, atravesado por tensiones entre sus principales vertientes. Kicillof y Massa representan dos polos relevantes dentro de un esquema que también incluye al kirchnerismo referenciado en Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora, en una convivencia que, lejos de estabilizarse, sigue mostrando fisuras.

Según trascendió, ambos dirigentes coincidieron en que el principal objetivo inmediato es evitar una fractura del espacio. La derrota electoral de 2023 todavía pesa, y el desafío pasa por reconstruir una alternativa competitiva frente al gobierno de Javier Milei sin que la interna termine dinamitando cualquier intento de unidad.

Unidad forzada y liderazgos en disputa

Más allá de las fotos que no existieron y los comunicados que tampoco, el trasfondo del encuentro es claro: discutir poder. En ese esquema, Kicillof aparece como uno de los nombres mejor posicionados para una eventual candidatura presidencial en 2027, mientras que Massa conserva volumen político, territorial y capacidad de articulación con distintos sectores.

El tigrense, que ya dejó entrever su intención de seguir siendo protagonista tras la derrota en el ballotage, mantiene influencia en intendentes y dirigentes clave, y en los últimos días reactivó su agenda con encuentros políticos que buscan consolidar su rol en la reorganización del espacio.

En paralelo, distintos sectores del PJ presionan para establecer reglas claras de competencia interna. La posibilidad de una interna abierta empieza a tomar forma como mecanismo para ordenar la disputa, aunque también expone el nivel de tensión acumulada.

Consejos, mercados y la “rosca fina”

En el intercambio, Massa aportó su mirada sobre el vínculo con los actores económicos y el llamado “círculo rojo”. Recordó junto a Kicillof el comportamiento de los mercados tras las elecciones de 2023, con caídas previas y una posterior reacción positiva tras la derrota del peronismo, un dato que, interpretan, no puede volver a ignorarse.

En ese sentido, el ex ministro de Economía insistió en la necesidad de construir una relación más pragmática con el sector empresarial, bajo una lógica de “ganancias compartidas” entre mercado y Estado. Traducido: menos épica, más números.

También hubo espacio para recomendaciones más personales. Massa sugirió a Kicillof reforzar mecanismos de gestión del estrés político y blindaje frente a la presión cotidiana, en un contexto donde el gobernador enfrenta tensiones tanto con la oposición como dentro de su propio espacio.

La interna que no se apaga

Mientras tanto, las diferencias con el kirchnerismo siguen latentes. Las fricciones legislativas, el rol de la vicegobernadora Verónica Magario y los movimientos del kicillofismo para construir poder propio —como el armado del Movimiento Derecho al Futuro— generan ruido en una estructura que todavía no termina de definir su conducción.

A eso se suma el malestar de intendentes y dirigentes territoriales, que reclaman mayor coordinación política y cuestionan algunas decisiones del Ejecutivo bonaerense. Las “puenteadas” en la Legislatura y la falta de una estrategia unificada complican el escenario.

Sin embargo, en el entorno de Massa y Kicillof coinciden en un punto: no es momento para una interna destructiva. La prioridad, repiten, es evitar “golpes bajos” y construir una propuesta que recupere la confianza de un electorado desencantado.

Aunque sin definiciones públicas ni fotos para la tribuna, la cumbre dejó un mensaje claro hacia adentro del peronismo: la unidad sigue siendo una necesidad, no una opción romántica. El problema, como siempre, es cómo se construye sin que nadie quiera ceder protagonismo.

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